Secuelas de una desaparición: “Me dejan en visto y no tengo respuesta…”

Pese a la urgencia de las familias por obtener una declaración de ausencia por desaparición y que todo el proceso sea gratuito, hoy ese trato está muy lejos de cumplirse

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Guadalajara, Jalisco.

 “Como no hay un acta de defunción como tal, pues no tengo derecho a pensión y mis hijos quedan desprotegidos, Yo también trabajaba, pero al momento que pasa esto, pues, te tienes que mover, yo saco a mis hijos del Estado por seguridad, porque se lo llevaron afuera de mi domicilio y me tengo que mover de casa. Empezar de cero…”, comentó Blanca Valencia, familiar de un desaparecido.

Pese a la urgencia de las familias por obtener una declaración de ausencia por desaparición y que todo el proceso sea gratuito, hoy eso está muy lejos de cumplirse, de acuerdo a los testimonios recabados.

Uno de esos casos es el de Blanca Valencia, esposa de Raudel Sandoval, un policía de Guadalajara desaparecido el 3 de enero de 2020; el de Mary, mamá de Adriana Valdés, desaparecida el 10 de agosto de 2020, o el de Teresa Hernández, mamá de José Julián Barba, desaparecido el 25 de enero de 2018.

Una declaración de ausencia por desaparición la puede solicitar un familiar, la o el cónyuge, quien funja como representante legal de la persona desaparecida, o también un abogado acreditado de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas o la Procuraduría de la Niñez.

Se puede utilizar si se requiere:

  • Acceder a las cuentas bancarias de quien desapareció
  • A su pensión
  • Seguros de vida
  • Seguro social
  • Suspender deudas o créditos
  • No perder viviendas
  • Disolver el matrimonio
  • Registrar a hijos
  • Expedir pasaportes del menor

Mary solicitó la declaración de ausencia en Jalisco desde noviembre de 2020, pues requiere suspender el crédito de la casa de Adriana con el Infonavit. También para continuar con el trámite de su jubilación por accidente de trabajo, pues a su cargo están los cuatro hijos de la joven de 32 años. Y no fue sino hasta junio de 2021 cuando el proceso inició y aún hoy sigue sin sentencia.

Adriana es originaria de Torreón, Coahuila, y durante la pandemia perdió su empleo. Llegó a Guadalajara para trabajar, y aquí desapareció. Su mamá se encuentra allá con una casa prácticamente desmantelada para costear la manutención de sus nietos, con varias enfermedades diagnosticadas a raíz de la desaparición y a punto de perder la casa de su hija.

 “Ya vendí la sala, el comedor, vendí la lavadora, en sí ya vendí casi todos los muebles. Nada más tengo una camita individual. No sé si con la declaración de ausencia pueda arreglarlo. Ahí está eso, lo de la casa del Infonavit, que usted sabe que a veces no se tientan el corazón y vienen y te sacan, ¿y a dónde voy a dar con mis niños a la calle, sola sin trabajo? Yo no sé si mañana despierte y no quiero que mis hijos queden desamparados. Yo les dejé como 10 hojas en blanco firmadas que para los edictos y apenas hace como dos meses me habla ese licenciado que se iba a encargar, y quedó de comunicarse a los 15 días. Le he estado marcando, le mando WhatsApp porque ese mismo número lo usan todos los de la Comisión, y no me contestan, me dejan en visto y no tengo respuesta”, comentó Mary, madre de una joven desaparecida.

Devoto de la Virgen de Guadalupe, de San Judas Tadeo, el consentido de su abuela e hijo único, así como el sustento de sus dos hijos y su mamá. Así es José Julián Barba. Teresa Hernández conserva en un altar con su fotografía las imágenes religiosas a las que se encomendaba todos los días. A él lo sacaron de un departamento en la Colonia El Sauz, junto con otra persona, y desde entonces su familia no sabe nada de él.

Su madre inició el trámite hace tres años porque necesita el Seguro Social para sus nietos, pero desde entonces solo han sido promesas de que ya casi saldrá la sentencia, e incluso, asesores jurídicos de la CEEAV en esta administración le llegaron a solicitar dinero para publicar los edictos. 

 “Le dije: ahora no entiendo por qué me está pidiendo dinero, cuando ya fue aprobada la Ley de Declaración de Ausencia para que a nosotros, como madres, como víctimas, no se nos cobre ni un peso. Le dije: no entiendo por qué me está pidiendo dinero. Dice: sí, mire, ya fue aprobada y sí es obvio que no se les cobra ni un peso, es gratuito totalmente; y le digo ¿y entonces? Y me dice: es para que se agilicen más rápido los trámites”, declara Teresa Hernández, madre del ahora desaparecido José Julián Barba.

Solo este año, cuatro veces le han asegurado que su trámite está por concluir. La última, en julio, cuando le pidieron esperar 15 días para llamarla e informarle, sin que eso suceda aún. Mientras tanto, a Teresa le toca costear gastos médicos de sus nietos y los de ella, pues la Comisión solo la apoyó con medicamentos cuando recién desapareció José Julián.

A Raudel Sandoval, un grupo armado se lo llevó de su domicilio hace dos años, y tras la publicación de la Ley de Declaración de Ausencia, Blanca hizo su solicitud, pues la requiere para reclamar su pensión como servidor público. ¿Por qué es urgente este trámite para su esposa y cómo le ayudaría cobrar la pensión de Raudel?

“Pues a no tronarte los dedos cada que tus hijos se enferman y no sabes a dónde llevarlos. Eso y para poder buscar completamente, porque pues, te tienes que hacer espacio y en ocasiones el Semefo está muy lleno y no alcanzas a entrar a búsqueda, porque te tienes que regresar, porque tienes que irte a trabajar, porque tienes que ir a las actividades con tus hijos”, responde Blanca Valencia esposa de Raudel Sandoval, desaparecido hace dos años.

¿Qué se necesita para una ley funcional? ¿Qué otros ajustes se requieren para realmente aligerar la carga a las familias que ya deben lidiar con otras omisiones e irregularidades en las investigaciones, así como con la desesperación de no saber nada de sus seres queridos?

 “Muy buen niño, muy buena persona, muy servicial, muy granjeador, muy trabajador, muy responsable y, sobre todo, muy al pendiente de sus hijos, de mi mamá. Se ponía mala y: amá, ¿qué ocupa mi abue? ¿Ocupa un medicamento o algo? Yo ahorita le pido a mi patrón y: abue ¿cómo está? ¿Qué ocupa? Venía y se la llevaba a pasear. La verdad, muy buen niño y como dice mi mamá: yo estoy muerta en vida porque es mi único hijo. Yo quisiera volverme paloma y volar para ver dónde lo veo, dónde lo encuentro”, lamenta Teresa Hernández.

No se pierda mañana la parte final de este trabajo especial: Familias sin vida

Fatima Aguilar

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