Guadalajara, Jalisco.
Una sola lluvia fue suficiente para que la colonia La Duraznera volviera a colapsar.
El desbordamiento de aguas negras y los drenajes a cielo abierto dejaron en evidencia que el problema no es climático ni excepcional, sino estructural: basta una lluvia aislada para que la zona quede expuesta a condiciones insalubres que los vecinos enfrentan desde hace años.
- Durante un recorrido por el área, el diputado Alberto Maldonado Chavarín señaló que las descargas provenientes de colonias ubicadas aguas arriba saturan los canales pluviales que atraviesan La Duraznera, y que la falta de colectores adecuados, así como la urbanización sin planeación, han convertido a la colonia en un punto de desfogue involuntario, con afectaciones visibles a la salud y al entorno urbano.
“Lo que se me hace más increíble a mí es que estamos en la Zona Metropolitana de Guadalajara; ni siquiera en la zona conurbada, estamos antes del Periférico, y cómo no ha llegado el desarrollo, el progreso, y cómo no le ha hecho justicia el gobierno, del color que se trate y del nivel que se trate, a estas colonias.
Lo que pudimos ver es drenajes a cielo abierto, personas enfermas del estómago y de la piel, con urticaria, mareos y vómitos, y con todos los peligros que eso amerita. Los mismos deslaves han provocado que las calles se encuentren destrozadas”.
El señalamiento principal recayó en la omisión de las autoridades de Tlaquepaque y del Siapa, pues a decir del legislador ambas instancias se deslindan del problema mientras el deterioro se prolonga.
La ausencia de coordinación institucional ha empujado a los habitantes al hartazgo, al grado de considerar bloqueos viales como la única vía para ser escuchados.
La exigencia es atender el problema de fondo con infraestructura real y corresponsabilidad gubernamental y empresarial, antes de que la desatención vuelva a detonar conflictos sociales evitables.
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