Aún es de noche en Caracas retrata la represión en Venezuela
Foto: Héctor Navarro




Guadalajara, Jalisco.

Edgar Ramírez presentó Guadalajara Aún es de noche en Caracas, un thriller en el que el actor venezolano participa también como productor.

La película, que se estrena el próximo 5 de febrero en salas de México y otros países de América Latina, aborda un drama situado en Venezuela, pero construido desde una mirada latinoamericana filmada principalmente en territorio mexicano.

Impacto personal y reflexión sobre Venezuela

Ramírez compartió el impacto personal que le generó observar el proceso completo de la cinta, desde su desarrollo hasta el primer montaje. Al ver la película terminada, explicó, surgió una reflexión sobre el paso del tiempo y la normalización de la violencia en su país de origen.

“Me conmovió mucho porque me hizo darme cuenta cuántos años han pasado desde que comenzó la destrucción de mi país

...Llegó un momento en que el horror se normaliza, te acostumbras a vivir sin alarmas, sin titulares, y te das cuenta de que la gente que amas vive en un modo de absoluta supervivencia...

Eso fue lo que más me aterró cuando terminamos de ver el primer montaje: cuántos años llevamos los venezolanos sometidos a los estragos de un sistema totalitario que nos ha robado la libertad, que ha masillado nuestros derechos y ha destruido el tejido social y las instituciones

...Al mismo tiempo, como suele hacer el cine, me permitió empatizar con otras sociedades que han pasado por lo mismo a lo largo de la historia”.

Enfoque humano y producción mexicana

En ese sentido, el actor subrayó que, aunque la historia remite de manera directa a Venezuela, el planteamiento busca resonar más allá de un contexto específico. Para Ramírez, la película no persigue una intención proselitista ni de denuncia directa, sino una aproximación desde lo humano y lo íntimo.

“Era muy importante que esta película fuera, primero, un vehículo artístico para hablar del drama humano y de los límites de la naturaleza humana

...No es una película revanchista ni un vehículo de denuncia; está enfocada en las víctimas y en las historias íntimas. Queríamos incrementar la empatía, porque el arte tiene la capacidad de acompañarte en los momentos más oscuros...

Además, esta es una película mexicana: se hizo desde México, con talento mexicano, sobre un drama venezolano, y eso habla de una solidaridad que el cine permite”.

Ramírez también detalló el complejo proceso de filmación, realizado casi en su totalidad en México, principalmente en la colonia Anzures. Solo una jornada se grabó en Caracas y otra en la costa venezolana, ambas de manera clandestina.

“Todo se filmó en México. En Venezuela fueron días de filmación completamente guerrilla, con un guión falso para conseguir permisos y con un equipo mínimo

...Fueron días muy estresantes porque cualquier cosa podía pasar y cualquiera del equipo podía correr riesgos”.

Reflexión sobre el exilio y el futuro venezolano

Finalmente, al hablar del cierre de la película y del tema del exilio, el actor se refirió al momento actual que vive su país:

“Los venezolanos estamos tratando de imaginarnos un futuro después de 25 años de devastación. Es un momento de preguntarnos cómo vives tanto tiempo sin la sensación de futuro”.


Héctor Navarro