Jalisco: Cuna del medicamento pirata | Parte I - El Santuario: imbatible

Jalisco es uno de los mayores estados productores y distribuidores de medicinas pirata y robada en el país.



Guadalajara, Jalisco.

Jalisco es uno de los mayores estados productores y distribuidores de medicinas pirata y robada en el país.

La mayor prueba de ello está en el barrio de El Santuario: un centro abierto y descarado de distribución de medicamentos de dudosa procedencia que opera desde hace años en la impunidad. Y las autoridades federales sanitarias siempre lo han sabido.

Pese a esto, el fenómeno ha empeorado.

En los últimos años se han disparado las alertas sanitarias emitidas por la Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) por la venta de medicamentos pirata, robados o sin registro sanitario.

Por ejemplo, en 2016 fueron sólo siete alertas, pero en 2021 creció a 15 y para 2022 se disparó a 43.

El año pasado cerró con 51 alertas sanitarias por medicina pirata.

La reumatóloga Ana Ghislaine Bernard denuncia que por lo menos en medicamentos para estas enfermedades crónicas hay varias alertas:

“Tristemente es en Jalisco donde se da más esto, nosotros tenemos un chat a nivel nacional de reumatólogos y estamos constantemente alertas de todo tipo y desgraciadamente la gran mayoría son hechos en Jalisco”. 

“Supimos de (el medicamento contra las reumas) Plaquenil, que en dos ocasiones ha habido alertas de Cofepris de que está saliendo apócrifo y es una pena porque son medicamentos que utilizamos mucho”. 

“Sí es un medicamento que ya en dos ocasiones ha salido que han estado haciendo copia sin contener el medicamento, y estamos hablando de este pero estamos hablando también de biológicos”. 

Los falsificadores ya no se limitan a clonar fármacos costosos. Ningún medicamento se escapa. Las alertas del año pasado van desde Aspirinas Protect, Sal de Uvas Picot, el Plaquenil, Sedalmerck, Alka Seltzer, Graneodin, Vitacilina, gotas de manzanilla para los ojos… ¡Hasta Botox, medicina para cáncer y pacientes trasplantados! 

A decir de los propios vendedores de medicinas que se instalan afuera de hospitales, ellos distribuyen fármacos que les sobran a representantes médicos, aunque otros reconocen que a ellos les entregan las bolsas negras llenas de medicinas que tienen que vender y desconocen de dónde provienen.

  • Otros más aseguran que les dan los comprimidos y a ellos les toca meterlos en frascos o empaquetarlos, lo cual “les da más flojera” porque dicen que es más trabajo. 

Lo cierto es que esta zona del Barrio del Santuario y sus alrededores parece que es intocable, porque pocas veces se ven operativos y ante el alto costo de muchas medicinas o porque no se las entregan en el Seguro, en su desesperación las personas terminan comprando en lugares como éstos.

en pequeñas y dudosas farmacias, en el tianguis y hasta en redes sociales, sin saber que les podrían estar vendiendo gato por liebre:

“Cerca de El Santuario ahí hay varios lugares que han encontrado la medicina a un precio accesible -¿Pero no te da desconfianza que no puedan ser reales, que sean piratas?-

Sí, claro. Incluso una vez compré uno y revisándolo a dos cuadras me fijé que estaba destapado. Regresé, corrí y hasta eso sí me lo cambiaron, pero sí da miedo. Hay un riesgo de que no sean los medicamentos buenos”. 

“A veces me abordan a la salida del Hospital Civil y toda la calle de Manuel Acuña, se le atraviesan a uno en el carro, casi los atropella uno. ‘Medicina, medicina’, pero pues yo no le tengo fe a esa medicina, son puras medicinas apócrifas que no sirven para nada.

Entonces, yo no sé cómo trabajarán.

Son así de chamacos los que salen a abordarlo a uno para ofrecer, hay una que dice ‘farmacia’. De todo tiene traza, menos de farmacia. Y otros cuantos callejones que se ven ni siquiera trazas de laboratorio y esos salen a presumir sus medicinas. Yo nunca les hago caso, pero hay mucho de eso”. 

Pero lo más grave es que estas medicinas piratas ya fueron identificadas dentro de instituciones públicas de salud, como el Seguro Social.

¿Y cómo impacta?

Te espero en la siguiente parte de este trabajo especial.


Rocío López Fonseca