Denunciar daños ambientales en regiones de Jalisco sigue siendo riesgoso
Fotografía: Colectivo Amigos del Coajinque




Autlán, Jalisco

La denuncia ciudadana por daños ambientales continúa siendo un proceso complejo y potencialmente riesgoso para la población, especialmente en contextos locales, coincidieron especialistas y colectivos durante una sesión del Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.

Falta de anonimato, riesgos personales y omisión institucional frenan la denuncia ambiental

En el encuentro se expusieron las dificultades prácticas que enfrenta la ciudadanía al intentar reportar impactos ambientales como descargas de aguas residuales, tiraderos clandestinos, deforestación, ruido excesivo y afectaciones a ríos y arroyos.

Aunque la legislación mexicana reconoce la denuncia ciudadana —también llamada denuncia popular— como un derecho, en la práctica persisten obstáculos relacionados con la seguridad personal, la falta de acompañamiento institucional y la respuesta limitada de las autoridades, señaló la investigadora ambiental Enya Enríquez Brambila.

Nunca ponerse en riesgo. Si hay conflictos, amenazas o riesgo físico, hay que valorarlo. A veces lo mejor es solo documentar y guardar la información; ya llegará el momento de actuar. Guarda la evidencia, compártela con tu red de confianza y espera un mejor contexto.

Esa es una de mis reflexiones actuales para ustedes: cuidar el territorio no debería costarnos la vida personal.

Algo que no siempre se dice es que denunciar —ya sea por la vía legal o incluso a nivel social— también implica consecuencias: tiempo, paciencia y desgaste emocional. No todas las personas estaremos de acuerdo en cómo negociar o cómo actuar.

Por eso se necesita fortaleza emocional, redes de apoyo y acompañamiento comunitario. No hacerlo en solitario.”

 Organización colectiva y documentación pública, claves para defender el territorio

Desde la experiencia comunitaria, integrantes de colectivos ambientales señalaron que la omisión institucional sigue siendo un problema recurrente. Jazmín, del Colectivo Amigos del Coajinque, relató que, pese a años de trabajo ciudadano en limpiezas, reforestación y exhortos formales, los problemas ambientales persisten sin atención sostenida por parte del municipio.

“Se requiere mucha fortaleza mental, porque vemos situaciones que no nos gustan y, a veces, sentimos —bueno, en lo personal yo lo siento así— que nuestras autoridades no están haciendo lo que les corresponde, de acuerdo con las atribuciones que les ha dado la ley.

Desde hace cuatro años hemos organizado limpiezas en el área que va del puente de la Cosío y Echeverría. También hemos adoptado un espacio verde para regar y sembrar arbolitos, además de realizar jornadas constantes de limpieza.

Hemos hecho escritos dirigidos al Ayuntamiento y a la Dirección de Ecología, exhortándolos a que hagan su trabajo y se pongan a actuar, no solo en la parte de hacer conciencia con la gente, sino en evitar, de alguna forma, los tiraderos clandestinos. Si ahorita se dan una vuelta por esos puentes, el área está llena de basura y es una desgracia verla así.

Estos escritos los hicimos hace dos o tres años, invitando a las autoridades a sumarse a las limpiezas ciudadanas.

Se han levantado varias toneladas de basura, pero ha sido gracias a los colectivos que nos hemos unido. También hemos contado con el apoyo del colectivo ciudadano Vigilando Ríos y Arroyos.”

Las y los participantes coincidieron en que la denuncia individual no debe asumirse como un acto aislado, sino como un proceso colectivo que requiere redes de apoyo, acompañamiento comunitario y visibilización pública. Documentar, organizarse y usar los medios de comunicación fueron señalados como pasos clave para reducir riesgos y fortalecer la defensa del territorio.


Antonio Díaz