Fotografía: Elizabeth Ortiz.
Guadalajara, Jalisco.

Tener tres hijos con discapacidad: ése ha sido el reto de la madre de María Fernanda.

Ahora que se discuten algunos artículos de la Ley de Discapacidad en Jalisco, surgió nuevamente el tema de contar con un asistente personal porque, generalmente, las madres de familia son las que reciben toda la carga de los cuidados.

María Fernanda Montoya Sánchez, de 27 años, tiene discapacidad motriz severa a causa de Atrofia Muscular Espinal. Ella cuenta su historia.

“La situación por la que el síndrome de los quemados afectó a mi familia fue porque debido a que toda la asistencia y cuidados quedó en manos de mi mamá al momento en que se divorció de mi papá y pues ella prácticamente se hizo cargo de mis atenciones y la de mis hermanos, quienes también tienen una discapacidad. Mi hermana tiene mi misma condición y mi hermano tiene Síndrome de Down”.

Llega un punto en el que hay un “colapso” porque las personas cuidadoras se someten a mucho estrés y están sumidas en la depresión, dice Fernanda. Entonces se detona el “síndrome del quemado”, que es cuando una situación se rebasa y puede llegar a haber situaciones de violencia sin que sean conscientes de ello.

“Yo quise tomar cartas en el asunto, pedir apoyo a profesionales de la salud mental; sin embargo, mi mamá nunca aceptó este tipo de apoyos y es por eso por lo que estoy yo movilizándome para ver que se legalice la figura del asistente personal, ya que los cuidadores también merecen un descanso y que no todo quede a cargo de ellos sino también personas profesionales en estas áreas para evitar que se repitan este tipo de situaciones”.

Elizabeth Ortiz

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