Fotografía: Iván de León
Guadalajara, Jalisco.

Además de que el Servicio Médico Forense (Semefo) tardó dos años en entregarles los cuerpos de sus hijos, encontrados en la fosa clandestina de Mirador II en Tlajomulco, ayer, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco amedrentaron a familias del colectivo Familias Unidos por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej), quienes esperaron por más de seis horas para recibir los cuerpos afuera de estas instalaciones.

Las madres integradas al colectivo habían hecho cita desde hace ocho días para que a las señoras Consuelo Hernández y Guadalupe Ayala les fueran entregados los cuerpos de sus hijos, pues pese a no estar completos, decidieron llevárselos para no alargar más el sufrimiento.

Guadalupe Aguilar, coordinadora del colectivo, explicó que hicieron cita a las 12 del día porque en otras ocasiones les han dicho que se los van a entregar y no cumplen. Ayer les quisieron hacer lo mismo.

“Entonces estábamos ayer afuera del Semefo más de 100 personas, éramos 146 personas las que estuvimos ahí a las 12. Dieron las 3 de la tarde y se empezaron a ir las señoras. A las 5 de la tarde yo ya estaba muy molesta porque no se los entregaban y me pasé al Semefo para ver qué sucedía, pensando que el Ministerio Público era el que estaba deteniendo el asunto, y no”.

Al entrar se dieron cuenta que el trámite estaba detenido por el área de Trabajo Social del Semefo, donde las familias identifican, firman de conformidad y les entregan los documentos para que puedan retirar el cuerpo de la víctima. Desde las 12 del día sólo faltaba eso y para las familias generó más molestia, por lo que gritaron consignas adentro de las instalaciones.
Previamente, el guardia había pedido apoyo para sacar del sitio a las madres de desaparecidos.

“Entonces, cuando yo me paso, a la hora que se abren las puertas para que entre una carroza, entran las 32 señoras que estaban todavía a esas horas, y el policía de la puerta me dice: ‘señora, no pueden pasar con usted’. ‘Pues sáquelas’, le dije yo. Al contestarle yo eso, él pide ayuda por radio y les dice que se metieron 100 personas por la fuerza a Semefo. Entonces, pues eso no fue cierto, no se metieron por la fuerza, la puerta estaba abierta”.

Las madres insistieron con una de las trabajadoras sociales para que ésta les dijera en cuánto tiempo iban a entregarles a los hijos de las dos mujeres que integran este colectivo.

Ella les pidió 10 minutos y ahí estuvieron hasta que les dijeron que podían entrar las carrozas por los cuerpos, pero al salir ya había patrullas y elementos de la Secretaría de Seguridad Estatal.

“Nos salimos y, al salirnos, estaban ahí ya las patrullas, los policías, y que nos iban a llevar, y entonces hablo yo con los mandos y me dicen que nos van a llevar. ‘No nos pueden hacer nada, porque en primer lugar no estamos haciendo nada y no nos metimos a la fuerza, y todas somos señoras de la tercera edad’, le dije, y que llegan las Ateneas. Como eran puras mujeres, pues mandaron también mujeres”.

Para Guadalupe Aguilar, eso es una muestra de insensibilidad desde el Ejecutivo y el Semefo, pues después de tardar dos años en entregar un cuerpo, todavía deciden alargar el sufrimiento de las familias, quienes les deben rogar para que se los den en tiempo y forma, y además cometen peores negligencias que antes.

“Se fueron a las 7 de la noche de ahí (las madres), lo cual es una burla por parte del Semefo para nuestro colectivo, y por lo cual vamos a poner una queja ante (la Comisión Estatal de) Derechos Humanos, porque la Policía nos quiso amedrentar. No entienden, no se sensibilizan con nosotros, no saben que nosotros que ya nos asusta nada, nos han destruido la vida y todavía quieren asustarnos con eso, no, no se vale”.

Fatima Aguilar

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