Al docente con cariño Parte II: Transformarse y sobrevivir a la pandemia

En marzo de 2020, la pandemia nos mandó a todos a casa. Las escuelas también tuvieron que cerrar sus puertas para evitar que crecieran los contagios. Fue ahí cuando surgieron las clases a distancia mediante las plataformas digitales y los docentes se tuvieron que reinventar



Guadalajara, Jalisco. 

En marzo de 2020, la pandemia nos mandó a todos a casa. 

Las escuelas también tuvieron que cerrar sus puertas para evitar que crecieran los contagios. Fue ahí cuando surgieron las clases a distancia mediante las plataformas digitales. Los cubrebocas cubrieron nuestros rostros y los docentes se tuvieron que reinventar. 

  • También los alumnos y los padres de familia tuvieron que intervenir en el nuevo proceso educativo y eso incluso revaloró la labor que realizan las maestras y maestros.

¿Por qué? Porque ahora también los padres se convirtieron en docentes.

Imelda Bermúdez, maestra de preescolar en dos planteles de Ayotlán, en la región Ciénega, a 120 kilómetros de distancia de Guadalajara, contó cómo le afectó a sus pequeños alumnos y a ella, enseñar y aprender sin estar en el aula.

“Una experiencia triste, porque yo pienso que no hay rincón donde no nos haya sacudido la pandemia. Antes de la pandemia había más libertad de tacto, de jugar, de reír. Yo veía más alegre la situación, los protocolos, aunque existen, no estaban tan marcados y

nosotros no estábamos tan temerosos de faltarle al protocolo. Sí fue un antes y un después”, dijo.

La conexión a internet para los alumnos de jardín de niños no fue nada fácil, relató la maestra Imelda, quien dejaba hojas impresas con las actividades que debían realizar en casa. Ella cumplió con el compromiso que tenía para que los niños aprendieran.

“Yo me topé mucho con la situación de que no se podían conectar a internet para tomar las clases en línea y mi casa se hizo un desfile de un niño, otro niño otro día y trabajos impresos que dejábamos en las tiendas y donde ellos podían acceder y el costo de los trabajos tú los asumías,

porque para mí era más importante que ese niño se siguiera sintiendo parte del grupo,

al costo que me iba a implicar sacarle las copias y dejarle el trabajo. Hubo niños que por poco y los perdíamos, y era ir de casa en casa, literal”, expuso. 

Y de esa circunstancia, la maestra se adaptó junto con sus alumnos y hubo nuevos saberes en el uso de las herramientas tecnológicas.

“Triste, porque no se aprende igual, porque sí faltó la sonrisa, sí faltó el abrazo, sí faltó la sensación de complicidad que se da entre la maestra y los niños. Sí se alcanzó a perder poquito, pero fue padre,

porque a lo mejor sin ese pretexto yo no hubiera hecho tantos videos como los hice y los publiqué.

 A lo mejor ellos no se hubieran atrevido a hablar detrás de una cámara, porque varios de los productos eran muestra en un video lo que estás haciendo”, dijo.

El profesor de matemáticas Jaime Gómez también tuvo que reinventarse durante la pandemia. Sus alumnos de la zona del mercado de Abastos, en la Secundaria número 38, tenían que aprender la asignatura más difícil, y ahora a distancia.

“En la pandemia sí se disminuyó bastante. Tuve que aprender a manejar zoom, google meet y esas cosas. No sabía. Tuve que tomar cursos y aún ahí escribíamos como si estuviera el pizarrón, sí logramos un buen avance en matemáticas, después de la pandemia sí se notó y

se sigue notando una baja en el que los alumnos quieran hacer las cosas frente a frente, no virtualmente”, precisó.

En la primaria donde daba clases el maestro Diego González, en Valle de los Molinos, Zapopan, algunos alumnos desertaron y él debió buscar a varios papás para que sus hijos tomaran las lecciones a la distancia.

“En mi caso, el trabajo se multiplicó. Había que atender la casa, mis hijas, mi esposa y compartir el tiempo con los propios alumnos.

Yo creo que la dinámica fue en algunos casos positiva,

mis clases tuvieron que cambiar radicalmente, utilizar algunas plataformas como classroom, las redes sociales incluso para buscar a papás que no daban señales de presencia”, afirmó.  

Sin embargo, los retos que debieron sortear en la pandemia, los distractores que dificultan la labor docente y, por si fuera poco, sortear la salud emocional de sus alumnos y la propia, no desalentó a los profesores

quienes en la tercera parte de este trabajo nos compartirán si ha sido satisfactoria su decisión de aplicar en la docencia.


Ignacio Pérez Vega