Un Puente es una Persona Cruzando un Puente
Daniel InnerarityLa conquista más inteligente de la Humanidad
Transcripción
GABRIELA BAUTISTA: ¿Cuál es la conquista más inteligente de la Humanidad? Daniel Innerarity es especialista en Inteligencia Artificial y Democracia. ¿Cómo llegó un filósofo a hacer el cruce entre conceptos que parece que no tienen que ver? Como no somos una sociedad simple ni homogénea, los humanos nos movemos en sociedades de una enorme complejidad con diferencias de opinión, intereses e identidad y para poder acordar cómo vivir en sociedad, necesitamos poner mucha muchísima inteligencia…
DANIEL INNERARITY: Inteligencia es estar en el mundo, los humanos somos seres que estamos en el mundo. Y estar en el mundo significa corporalidad, significa solidaridad, significa afectos, significa otros, significa pluralidad.
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GABRIELA BAUTISTA: Este podcast se llama, Un puente es una persona cruzando un puente, y lo compartimos la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar y Radio Universidad de Guadalajara. Somos un podcast humanista donde hablamos de los retos que enfrenta la creatividad humana y qué nos hace humanos. En este capítulo, Daniel Innerarity nos llevará a reflexionar sobre aquella frase que hizo famosa Norbert Wiener, el padre de la Inteligencia Artificial:
DANIEL INNERARITY: Me la sé de memoria: “El futuro va a ser una lucha cada vez más exigente contra los límites de nuestra inteligencia”.
GABRIELA BAUTISTA: Hablaremos de la importancia fundamental de la educación pública y las escuelas, de la teoría de la democracia; incluso de los genios Johann Sebastian Bach y Ludwig van Beethoven. Si te dedicas a dar clases y estar frente a alumnos, creemos que esta charla te va a gustar y a servir mucho, también si te dedicas a la vida y al servicio público, a la ciencia, al arte y a la ingeniería de datos.
DANIEL INNERARITY: ¿Por qué la gente más crédula en que la tecnología va a resolver todos los problemas de la humanidad es tan incrédula respecto del futuro de la democracia?
GABRIELA BAUTISTA: En el año 2004, la revista francesa Le Nouvel Observateur, incluyó a Daniel Innerarity en una lista de los 25 grandes pensadores del mundo. Soy Gabriela Bautista.
SALE CUE MUSICAL
GABRIELA BAUTISTA: Bueno, Daniel, pues muchas gracias por aceptar, doctor Daniel, por aceptar la esta charla con nosotros. Este podcast lo compartimos Radio Universidad de Guadalajara y la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar. Y nuestro objetivo es que queremos hacer un podcast con una visión humanista, poner en el espacio público palabras como la paz, el amor en la vida pública, la democracia, la educación pública, esas cosas es lo que nos gusta hablar en este podcast; qué nos hace humanos, ¿cómo queremos vivir?… Tú trabajas el tema de inteligencia artificial y democracia, ¿verdad?
DANIEL INNERARITY: Exactamente
GABRIELA BAUTISTA: Entonces, la primera pregunta que quiero hacerte es: ¿qué es la inteligencia para ti?, porque pues investigar la inteligencia artificial implica revisar qué es la inteligencia.
DANIEL INNERARITY: Sí, de hecho una buena parte de los problemas que tenemos de confusión, de miedos o de expectativas desmesuradas tiene que ver con el hecho que no hemos acertado -o la opinión pública o la gente, a veces incluso los propios tecnólogos-, no han acertado a establecer qué es exactamente el tipo de inteligencia del que estamos hablando en relación con la inteligencia artificial y qué nos diferencia de la de los humanos. Y básicamente la inteligencia de la inteligencia artificial tiene que ver con capacidad de computación, de manejo de datos, velocidad de cálculo, básicamente, y ahora con la inteligencia generativa, una cierta capacidad de anticipación en el entorno del lenguaje; pero eso está muy lejos, muy lejos de la de la inteligencia humana, que es una inteligencia corporal, es una inteligencia empática, es una inteligencia implícita, capaz de cosas muy distintas, pero en buena medida complementarias a aquellas de las que es capaz la inteligencia artificial. Yo creo que la… el otro día lo hablaba con un amigo que me decía: “Se puede ser inteligente y orgulloso”. Probablemente si uno es un arrogante muy inteligente lo será. Entonces, ese ese tipo de ese ese tipo de calificaciones espontáneas de la inteligencia como algo que nos hace capaces de resolver problemas colectivos, gestionar los conflictos, ponernos en el lugar del otro, ser empáticos: eso es nuestra peculiaridad humana.
GABRIELA BAUTISTA: De hecho eh a mí cuando empezó el tema de la inteligencia artificial yo pensaba cómo estaba de moda hablar de muchos tipos de inteligencia, ¿no? Que inteligencia emocional, inteligencia empática, pero cuando se empezó a correr el rumor de quienes estaban creando una máquina que pudiera emular la inteligencia, o sea, los mecanismos del cerebro humano, siento que esa definición se amplió muchísimo, abrió muchísimo todavía más a las capacidades que incluso creo que el cerebro humano sigue siendo un misterio, ¿no? En sí mismo.
DANIEL INNERARITY: Sí, es una cosa compleja y simple a la vez, ¿no? a veces lo hemos simplificado de mala manera porque toda la tradición cartesiana, racionalista que ha sido muy dominante en la en la configuración de la actual inteligencia artificial, tiende a pensar que lo que nos hace inteligentes, que la acreditación de la inteligencia individual se realiza en problemas abstractos e individualmente resolubles. Y hay otra tradición incipiente, pero que creo que puede dar mucha guerra y positiva, que es una concepción más heideggeriana de la inteligencia, que implica inteligencia es estar en el mundo, los humanos somos seres que estamos en el mundo. Y estar en el mundo significa corporalidad, significa solidaridad, significa afectos, significa otros, significa pluralidad. Y por tanto, en lugar de pensar la inteligencia como la resolución de un problema abstracto individualmente, igual tendríamos que pensar que si somos inteligentes lo somos cuando somos capaces de resolver un problema práctico, social, colectivo y de manera también cooperativa con otros. Yo hace un tiempo tuve una discusión con un científico acerca de cuál era la la conquista más inteligente de la humanidad. Él decía que era la ciencia. Y bueno, yo también soy un científico, pero era un científico, digamos, de ciencias, ¿no? De biología. Y yo le decía: “No, yo creo que la gran conquista de la inteligencia humana ha sido la democracia”. La democracia que es una manera de de organizarse y además de organizarse en asuntos controvertidos, porque tiene no es una empresa, es la totalidad de la sociedad con una gran diversidad de orígenes, ideologías, intereses, preferencias que establece unos mecanismos para gobernar esa diversidad. Eso acredita mucha más inteligencia que la ciencia incluso, ¿no? Bueno, después de mucho discutir llegamos a la conclusión, hicimos las paces, porque llegamos a la conclusión de que en el fondo la ciencia moderna y la democracia moderna parten de unas mismas disposiciones del espíritu que básicamente son la la libertad de expresión, la capacidad de crítica, el sentido de la provisionalidad de lo que decimos, el diálogo, la comunicación, el rechazo del sectarismo y del fanatismo, y todo eso desde ahí surge de la ciencia moderna, pero también de ahí surge la democracia, con lo cual llegamos a una una conclusión reconfortante para ambos, ¿no?
GABRIELA BAUTISTA: Exacto
DANIEL INNERARITY: No hay ciencia sin democracia y no hay democracia sin sin ciencia.
GABRIELA BAUTISTA: Llegaron a un punto juntos. De hecho, esa era mi siguiente pregunta, ¿por qué decidiste hacer el cruce entre inteligencia artificial y democracia?
DANIEL INNERARITY: Bueno, yo, mi foco de de investigación desde hace 30 años aproximadamente es la teoría de la democracia. Y concretamente mi aportación consiste en pensar que la democracia, tal y como yo la había leído en los manuales y en los clásicos desde Rousseau hasta Marx, era una democracia para sociedades simples; para sociedades relativamente homogéneas, autárquicas, eh con unas tecnologías muy poco sofisticadas. Y que el siglo XX y sobre todo el XXI lo que lo que hoy tenemos eso más bien lo contrario, tenemos sociedades de enorme complejidad, muy heterogéneas, con muchas diferencias de opinión, intereses de todo tipo de identidad y por supuesto las tecnologías que los gobiernos tienen que regular o gobernar de alguna manera, son tecnologías enormemente sofisticadas. Esto no es regular el tráfico. Esto es una tecnología, ¿vale? Que llamamos inteligente, de una manera que se podría discutir, pero que tiene una vida propia, ¿no? Entonces, me pareció que mi trayectoria de investigación orientada a precisamente a hacer la democracia más compleja, de hecho, el libro creo que es más importante de los que yo he escrito, Una teoría de la democracia compleja, apunta en esa dirección. Para completar eso, yo necesitaba investigar también la cuestión de las de las infraestructuras tecnológicas de una democracia y por eso en paralelo me fui metiendo hace unos años a estudiar la inteligencia artificial, la parte técnica que me era accesible como como filósofo, no especialista en ciencias de la computación con la idea de ver cómo eso impactaba y cómo eso era integrable en una democracia, es decir, ¿qué compatibilidad se puede establecer o bajo qué condiciones se puede la compatibilidad entre sistemas de decisión automatizados y el valor democrático fundamental de que somos nosotros los que tomamos las decisiones. Y de ahí ha resultado mi reciente hilo.
OP CAMBIO
GABRIELA BAUTISTA: Estás escuchando Un puente es una persona cruzando un puente. Hoy con Daniel Innerarity catedrático de Filosofía Política y Social que vino a la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar a dictar la conferencia, “El futuro de la democracia”. Algunos de los libros que ha escrito son: Una teoría de la democracia compleja, El futuro y sus enemigos y Una teoría crítica de la inteligencia artificial. Para él crear una tecnología compatible con los valores democráticos es un enorme desafío porque están involucrados los procesos que asociamos a la creatividad humana.
OP SALE CUE MUSICAL
GABRIELA BAUTISTA: Yo cuando escucho la combinación inteligencia artificial y democracia, me acuerdo de una teoría que vimos en la escuela que se llamaba la social construction of technology. Que la tecnología nace, pero que a veces su destino no es el mismo que los creadores tecnólogos le concibieron porque la sociedad la toma y la transforma. ¿Estaríamos en un escenario más o menos parecido?
DANIEL INNERARITY: Incluso agravado ese elemento porque el clásico ejemplo que se suele poner en los estudios de ciencia tecnología y sociedad es el el teléfono, ¿no? Que Bell inventó pensando en que fuera un aparato de transmisión de música. Y bueno, ahora mismo ya el teléfono no sabemos muy bien lo que es, porque es muchas cosas también incluida esa, ¿no? Pero fundamentalmente era un instrumento. O sea, el uso que hizo la gente, la apropiación que hizo la gente del teléfono, dio como resultado que aquello se convertía fundamentalmente en un instrumento de comunicación, ¿no? Con la tecnología de la inteligencia artificial, esta imprevisibilidad de cómo lo recibirán los supuestos destinatarios, creo que también son protagonistas porque le dan un uso muchas veces incluso diferente del que estaba pensado. Eso es más difícil de de anticipar porque los algoritmos interactúan con los humanos, se enriquecen, por ejemplo, los algoritmos se enriquecen con los datos y nosotros estamos generando datos continuamente. Y es posible que los datos que estemos generando ahora tengan unos sesgos, pero dejen en el futuro pasen a tener otros y dejen de tener esos. Entonces, esa interacción es hasta tal punto es un asunto complicado que escapa la voluntad del creador. A veces decimos vamos a ver, vamos a obligar a los creadores de este tipo de instrumentos que nos revelen la naturaleza de, por ejemplo, del algoritmo, ¿no? Y lo que ellos te podrían decir es: “no lo sé. Porque, o sea, yo sé lo que puse en marcha, pero no sé el resultado”. Esto esto hace inquietante la tecnología porque todos tenemos en las narraciones más o menos apocalípticas, desde Frankenstein y otras muchas, todos tenemos esa idea de que eso se puede revolver contra nosotros, y que en general a los humanos nos gusta tener las situaciones bajo control. Entonces, están usando una tecnología que no sabes muy bien… Bueno, de hecho, hay una teoría que saca a la inteligencia artificial y a todo el machine learning, todos estos instrumentos lo saca del concepto de instrumentos, porque instrumento, la palabra instrumento alude a algo que tú controlas relativamente bien, ¿no? Das un botón y se enciende o se apaga la luz. Le damos a alguien un medicamento y le sube o le baja el cortisol, ¿no? Es que hay un cierto mecanismo, ¿no? Pero este tipo de tecnologías escapa el concepto de “instrumento”, ¿no? Yo en mi libro lo que me he dedicado básicamente a hacer es a reconceptualizar ciertas palabras no suficientemente pensadas o ambiguas o que no se terminan de entender bien, porque necesitan una cierta renovación y una de ellas es precisamente esta.
GABRIELA BAUTISTA: De hecho, una pregunta que hacemos en este podcast a todas las personas que invitamos es cuál es el impacto que que van a tener las nuevas tecnologías en los procesos que asociamos a la creatividad humana. ¿Qué opinas al respecto?
DANIEL INNERARITY: Sí, bueno, tengo un capítulo del libro expresamente dedicado a eso. Si, a pesar de que hay un cierto pánico o hace par de años creo recordar una huelga de guionistas en Hollywood que protestaban porque efectivamente están apareciendo instrumentos que parecen realizar su trabajo.
Yo llamaría un poco a la calma porque seguramente ciertos procesos ciertas partes del proceso creativo que no son especialmente creativas, las puede hacer la máquina, como ciertas partes de nuestro trabajo, ciertas tareas.
Pero hay una parte que es la creativa en sentido duro, sentido fuerte, que las máquinas no van a ser capaz nunca. Lo que pasa que eso nos va a obligar a no perder tanto tiempo en las primeras y concentrarnos en las segundas, que es más exigente.
Decía Norbert Wiener, uno de los padres fundadores de de la inteligencia artificial los años 60 que el futuro iba a ser una… Me sé la frase casi de memoria porque la he repetido muchas veces: “El futuro va a ser una lucha cada vez más exigente contra los límites de nuestra inteligencia”. Y no vamos a a ser personas que están tumbadas en una hamaca siendo servidos por robots esclavos.
A todo el mundo nos va a pasar esto. O sea, todo lo yo pienso la parte de de profesor que yo tengo de o de investigador, hay muchas partes que que realmente tienen poco valor. Poco valor añadido y y que son tareas que las puedes automatizar perfectamente de investigación y una buena parte de búsqueda de fuentes, de organización de los datos, del material y tal que una máquina te lo hace a toda velocidad.
Yo he perdido tiempo en algunos libros, no en este, en ordenar alfabéticamente la bibliografía. Y a lo mejor he perdido varias horas y eso ahora le das a un botón y te lo hace. Entonces, no pensemos que necesariamente esto nos quita valor a nuestra a la inversión creativa de nuestro trabajo, más bien al revés. Nos libera tiempo para centrarnos en lo más específicamente creativo.
GABRIELA BAUTISTA: Cuando estaba preparándome para esta entrevista pensaba en el compositor Bach. Johann Sebastian Bach que a él le atribuyen haber descubierto las leyes de la música, ¿no? Las leyes de la tonalidad. Y con base en esas relaciones tonales, la inteligencia artificial que hoy en día compone música utiliza esos intervalos matemáticos que hay entre todos los tonos. Sin embargo, no se puede emular, o sea, es decir, sabemos quién es él, porque dejó su forma de hacerlo, no solamente trajo esas leyes sino su forma de hacer las cosas. Y eso también me llama la atención: cómo hay cosas que genera la inteligencia artificial que están en el pasado, ¿no? El futuro todavía es también una masa moldeable, me parece.
DANIEL INNERARITY: Sí, hay o sea, lo que el arte ha generado por la inteligencia artificial que está a nuestra disposición con programas como Dalí y otros ha permitido es que nosotros sobre el patrón de un pintor o de un compositor hagamos eh ampliemos el elenco de obras. De hecho, el caso de Bach es relativamente fácil siendo Bach un autor complejo, pero pero Bach es un autor en el cual que es un autor muy racionalista en el sentido de que sus estrategias de composición tienen una lógica apabullante, ¿no? Con lo cual es relativamente fácil para una máquina volver a componer como lo hacía Bach a diferencia de otros los autores en los cuales eso es mucho más difícil, ¿no? Y bueno, y de hecho ahí por ahí circulando piezas de Bach que no son de Bach, ¿no? Yo puedo a través de un programa informático puedo pintar un cuadro de una vista de Guadalajara tal como la hubiera la hubiera pintado Van Gogh, o sea, lo que estamos consiguiendo con estos programas es que demos más de lo mismo. O sea, ampliemos el elenco de cosas que podía haber pintado Van Gogh, las sinfonías de Beethoven, las sonatas de de Bach. Podemos ampliar y bueno, pues es divertido, es interesante, ¿no? Yo creo que es una ocupación que tiene tiene su sentido. Ahora bien, lo difícil es inventarse un Bach. O sea, Bach no estaba previsto en los protocolos de evolución de la música. Un señor que que con su enorme capacidad dijo: “Yo voy a ser Bach”. No lo dijo así, pero bueno, aparte de Bach hay muchos Bachs. Pero pero realmente lo que hizo fue eso, fue inventarse a sí mismo y romper una cierta tradición a escuela musical, incluso Mozart, por ejemplo, al que se le critica porque porque no inventó nada y debe ser cierto, ¿no? Que es un autor poco original, en cambio tiene una grandeza que tiene que ver con la recombinación de elementos que fue capaz de hacer, ¿no?
GABRIELA BAUTISTA: Claro.
DANIEL INNERARITY: Pero yo siempre como un ejemplo que me resulta fascinante porque hablando de la música que es Beethoven, porque Beethoven tiene una fase final la llamada el estilo tardío de Beethoven, que estudió desde punto de vista filosófico Adorno, el gran filósofo de la escuela de Frankfurt, por eso yo me acerqué a este estilo. El estilo de los últimos cuartetos, parte de la Missa solemnis, una parte también de la Novena sinfonía y alguna pieza menor que representan una ruptura respecto de su propia evolución. Y además una ruptura fascinante, imprevisible y que volvía a clichés, a fórmulas musicales de una enorme ingenuidad, que si lo hubiera hecho al principio de su carrera hubiéramos dicho: “Qué mal compositor”, ¿no? Lo hace al final y eso contrasta incluso con su propia evolución y lo hace de una expresividad apabullante, ¿no? Eso un algoritmo no lo podía haber hecho, porque un algoritmo le dices: “Imaginémonos que Beethoven hubiera muerto 10 años antes”, ¿no? Y por tanto no hubiera tenido ese periodo final, ¿no? Y al algoritmo le decimos: “si Beethoven hubiera vivido 10 años más, ¿qué obras habría compuesto?” Le damos al botón y lo que nos hubiera sacado es unas obras en estricta continuidad con el Beethoven de los periodos anteriores, ¿no? Eso es lo que esa es la genialidad humana, ¿no? De algunos, claro.
GABRIELA BAUTISTA: Para mí la etapa tardía de Beethoven todavía está por descubrirse, es como una mina ahí.
DANIEL INNERARITY: Sí.
OP CAMBIO
GABRIELA BAUTISTA: Una de las preguntas que más nos interesa hacer en este podcast es la importancia de la educación pública en la restauración social y en la construcción de la paz. Daniel Innerarity también es profesor y se está topando con los mismos problemas que las y los profesores nos encontramos hoy en día… ¿cómo reconciliar que nuestros alumnos ya están utilizando la inteligencia artificial en sus trabajos? ¿Cuál es la importancia de que existan los centros educativos? ¿Cómo podemos enseñar hoy apoyados en la Inteligencia Artificial sin que ésta se convierta en una especie de elefante blanco en medio de nuestra habitación? Bueno, salón. Soy Gabriela Bautista
OP. SALE CUE MUSICAL
GABRIELA BAUTISTA: ¿Esta pregunta también la hacemos a todos los que vienen a nuestro podcast. Es sobre la importancia de la educación pública …
DANIEL INNERARITY: Sí,
GABRIELA BAUTISTA: …en la construcción en la restauración social y en la construcción de paz. Aquí en México nosotros tenemos esa preocupación, pero sobre todo la importancia de la educación pública.
DANIEL INNERARITY: Durante la pandemia, una de las cosas que descubrimos precisamente era como consecuencia del de… Déjame que te responda así de esa manera un poco indirecta, ¿no? Como consecuencia del confinamiento es que había algunas funciones de la escuela que dejaron sin… que no se ejercieron. Yo estaba en casa con mis hijos que son muy listos y en una hora ya habían visto el material correspondiente a las seis horas de de clase del del colegio, uno del colegio y otro de en la universidad entonces y el resto del tiempo se dedicaban a jugar a fútbol en el jardín y a otras cosas, ¿no? Pero por tanto, para ellos fue una ventaja una comodidad que no tuvieran que ir a clase y que el contenido estrictamente intelectual, por así decirlo, lo pudieran condensar en una hora, ¿no? Ahora bien, se perdieron algo que es muy importante, que es la interacción con similares y con diferentes. Y eso de alguna manera lo pagaron, o sea, se paga, se paga siempre, porque afortunadamente no fue un periodo muy largo, ¿no? Pero la escuela yo la concibo como un lugar intermedio entre la familia y la sociedad. ¿Qué caracteriza la familia? Que todos nos queremos mucho. ¿Qué caracteriza la sociedad? Que algunos nos queremos, otros somos indiferentes y algunos incluso podemos tener conflictos, ¿no? ¿Y qué función hace la escuela? Una especie de elemento de compresión o de compresión en el que ya uno empieza a familiarizarse con gente que no le quiere. Yo recuerdo a mis hijos cuando eran más pequeños que venían a veces a casa muy sorprendidos de un conflicto, muy sorprendidos de la indiferencia o del pequeño bullying a los que podían haber estar sometido y que no lo conseguían entender, porque en casa no hay bullying habitualmente, ¿no? Entonces, es muy importante que niños y niñas aprendan a convivir en un pequeño micromundo, una microsociedad donde la gente es diferente, donde se encuentran pequeños o grandes conflictos, donde viene gente con ideologías, orígenes familiares, condiciones económicas diferentes porque claro, nuestros hijos tienen la misma condición económica cuando están como miembros de la familia, pero en cuanto salen fuera ven que hay gente que tiene otra condición, que tiene otra raza, otro eje geográfico, que hay migrantes, etcétera. Y creo que eso les prepara para la verdadera realidad, porque la verdadera realidad no es la familia, la verdadera realidad es lo que hay fuera.
GABRIELA BAUTISTA: Es la realidad. Es la democracia también.
DANIEL INNERARITY: Es claro, también.
GABRIELA BAUTISTA: Yo soy profesora también y a los alumnos les dejaba siempre al final del curso un ensayo en el que les decía, “Reflexionen en estas preguntas”. Pero entonces sucedió que empecé a leer era el mismo ensayo, porque los alumnos sometían las preguntas a las inteligencias artificiales. Entonces, he estado pensando cómo hacer para que sean ellos los que se expresen y no la inteligencia artificial, pero algo que me parece importante que los docentes nos tenemos que sentar a pensar es que pensamos que, que los alumnos utilizan la inteligencia artificial, lo hemos catalogado los profesores como poco ético, incluso condenable, ¿no? Casi casi un secreto que los chicos hacen en secreto y etcétera. Y me preguntaba si esos son prejuicios por parte de los profesores y obviamente cómo podríamos romper esta barrera.
DANIEL INNERARITY: Mira, la universidad en la que yo doy clase en Florencia, en Italia, nos planteamos ese debate en la reunión de profesores. Y a mí se me ocurrió decir porque estaban muy inquietos, precisamente porque los estudiantes hicieran trabajos que no habían hecho ellos, ¿no? Y yo tiré una piedra en medio de la reunión, que es ¿y no tienen derecho los estudiantes a pensar lo mismo de nosotros? ¿Este profesor, esta profesora se ha preparado la clase con la inteligencia artificial? Primera pregunta. Segunda pregunta: ¿tiene eso algo de malo? Si lo tiene, ¿somos capaces de distinguir entre lo que tiene de malo o de fraude del trabajo poco que aporta poco y que en cambio parece bastante sensato? Yo suelo poner un ejemplo cuando yo empecé a dar clases en la universidad que no existía internet ni Google, yo daba, fundamentalmente yo lo simplifico un poco, pero yo creo que el 90% de lo que yo hacía como profesor era suministrar información a gente para la cual el acceso la información era muy difícil, estoy hablando de principios de los años 80. Con el paso del tiempo y a la medida que se han ido apareciendo cosas como Google, me he ido retirando de la función de dar información y me he ido concentrando en otras cosas. Yo ya no empiezo… tengo que hablar de un filósofo, ya no empiezo diciendo dónde nació, vivió, cuál que son sus obras más importantes, las interpretaciones que se han hecho de él, etcétera. Eso lo encuentran en la red, ¿no? En cambio, hay aspectos de la significación profunda de esos filósofos que no la van a encontrar en la red o que es mi opinión personal sobre eso y que y de lo que estoy convencido y quiero argumentar. Entonces, creo que se han invertido el orden de las proporciones y yo creo que ahora mismo con con el paso del tiempo poco a poco, yo creo que ahora mismo das un 10% de información y un 90% ¿de qué? De criterio, de filtro, de interpretación.
La gente no está… yo veo a los alumnos y alumnas en clase y no es gente que me están pidiendo: “Por favor, danos información”. Nos están pidiendo: “Danos criterio para no morir en este océano de información donde no tengo ningún instrumento para distinguir entre la información acreditada y el ruido, la verdad, la mentira, lo que tiene sentido y lo que carece de él; dannos algo en esa dirección”, ¿no? Y yo creo comparativamente yo me siento mucho más a gusto en esta nueva constelación. Es más exigente, también uno es mayor y con lo cual ha aprendido alguna cosa.
GABRIELA BAUTISTA: Claro.
DANIEL INNERARITY: Que en aquella que era una cosa, bueno, yo sé que hay facultades en la en las universidades donde los alumnos no van a clase. Van muy poco a clase o va uno, toma apuntes y los pasa a los demás. Eso responde a que hay profesores suministran información que se puede encontrar en otros sitios, ¿no? En cambio la la interacción entre humanos eso no es no tiene la misma naturaleza que el acopio de información y que a mí me escuchen interpretar un texto filosófico, poner un caso, no es lo mismo que que yo les esté dando datos sobre filósofos que pueden encontrar por su cuenta.
OP PUENTE MUSICAL
GABRIELA BAUTISTA: Vamos con las dos última preguntas con nuestro invitado, Daniel Innerarity. Si vivimos en sociedades tan diversas y tan complejas, ¿cómo podemos construir un futuro juntos? ¿En ese futuro cabe preguntarnos si cabemos los humanos?. Escuchas Un puente es una persona cruzando un puente, hoy con el doctor Daniel Innerarity
OP SALE CUE MUSICAL
GABRIELA BAUTISTA: Eh, dos últimas preguntas. Una es de que ¿tienes un libro que se llama Los enemigos del futuro?
DANIEL INNERARITY: El futuro y sus enemigos.
GABRIELA BAUTISTA: El futuro y sus enemigos. Sí. ¿Cuáles son los enemigos?
DANIEL INNERARITY: Bueno, es un libro en el que yo trataba de hablar de cómo la democracia tal y como la estamos practicando con ese horizonte temporal tan corto de fijada en lo inmediato, en las crisis, en la social inmediata de las crisis; con periodos electorales que segmentan la acción política, ningún político hará una cosa que dificulte su reelección, lógicamente, o el éxito de su partido, ¿no? Entonces, eso produce un efecto agregado muy inquietante, ¿no? Que es la incapacidad de abordar asuntos que requieren un tratamiento temporal más continuado, más integrado que evite los cambios de guión tan bruscos que solemos tener, ¿no? Fundamentalmente me refería en ese libro a ese tipo de enemigos, ¿no? Porque a mí me gusta hablar poco de los enemigos, me gusta hablar poco de los malos y me gusta más hablar de los males, ¿no? Que es lo que traté de decir en en la conferencia Cortázar, porque bueno, pues bien, los humanos preferimos un mundo de causalidades y por tanto nos sentimos más reconfortados cuando hemos identificado un sujeto perverso que explica lo mal que nos van las cosas, pero generalmente esto no funciona así, esto funciona más bien como que hay condiciones estructurales culturas, modos de proceder, estupideces y chapuzas que hacen que el sumatorio final sea un producto decepcionante, ¿no?
GABRIELA BAUTISTA: Por último, la última pregunta es, a pesar que ya me has dado muchas pistas durante la charla, pero sí quiero como concentrarlo en una última pregunta. La pregunta es, ¿qué nos hace humanos? A los humanos.
DANIEL INNERARITY: Qué difícil es esa pregunta.
GABRIELA BAUTISTA: Ya sé.
DANIEL INNERARITY: Porque depende de la perspectiva de lo que de lo que estamos hablando yo, recuperaría lo que he dicho al principio, ¿no? Es decir, la idea de que a los humanos no nos hace la inteligencia abstracta individual, sino que nos hace la convivencia con la capacidad de convivir con los demás, ¿no? De vez en cuando entro en X, en la red social y Elon Musk, que está obsesionado con que es una persona muy inteligente, pone acertijos matemáticos y debajo del comentario: “Si resuelves esto es que eres muy inteligente”, ¿no? Y yo se lo mandé a un hijo mío matemático y me dijo: “No son especialmente complejos”. Esto los hacía yo al final del bachillerato. ¿Por qué la gente más crédula en que la tecnología va a resolver todos los problemas de la humanidad es tan incrédula respecto del futuro de la democracia? A mí eso es una cosa que me me atormenta, ¿no? O sea, ¿cómo es posible que Peter Thiel, Zuckerberg, Thiel, etcétera, Musk sean tan ingenuamente optimistas con respecto a la tecnología, a la que le confieren una capacidad ilimitada de resolver nuestros problemas y en cambio han decretado que la democracia es absolutamente incapaz de resolver problemas que tiene que resolver? Yo creo que nos hace más democrático, más humanos la la democracia que la tecnología. En ese sentido, ¿no? Y por tanto hacer una tecnología compatible con los valores democráticos es el gran desafío que tenemos.
GABRIELA BAUTISTA: Muchas gracias, Daniel. Innerarity.
OP PUENTE
GABRIELA BAUTISTA: Daniel Innerarity es catedrático de filosofía política y social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática. Es titular de la Cátedra Inteligencia Artificial y Democracia del Instituto Universitario Europeo en Florencia. Entre sus libros, destacan Ética de la hospitalidad (2001), El futuro y sus enemigos (2009); La democracia del conocimiento (2011); Una teoría de la democracia compleja (2020); La sociedad del desconocimiento (2022); y Una teoría crítica de la inteligencia artificial (2025). En el 2022, recibió el Premio Nacional de Investigación en Humanidades. Además, le fue concedido el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2013 otorgado por el Gobierno de Navarra, el cual reconoce la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de la cultura. En 2008 Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral le concedió el Premio de Humanidades, Artes, Cultura y Ciencias Sociales. La revista francesa Le Nouvel Observateur lo incluyó el año 2004 en una lista de los 25 grandes pensadores del mundo.
Esta entrevista la hicimos dentro de la oficina de difusión de la Feria Internacional del Libro, agradecemos a todas las personas que estuvieron presentes en la oficina y que guardaron silencio para poder llevar a cabo esta charla. Muchísimas gracias.
CRÉDITOS
Producción general: Gabriela Bautista y Erandi Barbosa Garibay
Coordinadora de Protocolo y Difusión: Ollin Yanabi Durán
Edición y Conducción: Gabriela Bautista
Web: Tonantzin Arredondo
Dirección General: Dulce María Zúñiga y Victor Magaña
Agradecimientos especiales: Mariño González y Josué Nando.
Radio Universidad de Guadalajara
Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar
Universdiad de Guadalajara, 2026
Busca: Un Puente es Una Persona Cruzando Un Puente en la web y en Spotify
Escucha esta charla completa en el canal de YT de la Cátedra latinoamericana Julio Cortázar
Daniel Innerarity es catedrático de filosofía política y social, investigador IKERBASQUE en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática. Es titular de la Cátedra Inteligencia Artificial y Democracia del Instituto Universitario Europeo en Florencia. Entre sus libros, destacan Ética de la hospitalidad (2001), El futuro y sus enemigos (2009); La democracia del conocimiento (2011); Una teoría de la democracia compleja (2020); La sociedad del desconocimiento (2022); y Una teoría crítica de la inteligencia artificial (2025). En el 2022, recibió el Premio Nacional de Investigación en Humanidades. Además, le fue concedido el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2013 otorgado por el Gobierno de Navarra, el cual reconoce la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de la cultura. En 2008 Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral le concedió el Premio de Humanidades, Artes, Cultura y Ciencias Sociales. La revista francesa Le Nouvel Observateur le incluyó el año 2004 en una lista de los 25 grandes pensadores del mundo.




