Guadalajara, Jalisco.

Recuerdan cuando era utilizado como balneario, su agua era limpia y azul. No había abasto en las casas colindantes y de ahí se abastecían.

Es el Río El Rosario, en Tonalá.

Cuarenta años después de esa realidad cristalina, hoy es un cauce que se ha convertido en receptor de aguas negras, basura y escombro. Hoy, los vecinos de la zona buscan defenderlo y sanearlo para devolverle la vida que tenía, aun cuando el municipio no ha brindado respuestas.

Este arroyo, también conocido como El Zalate y Río Osorio, desemboca en el Parque de la Solidaridad, a donde llega como un afluente de aguas negras, y de ahí continua su camino hasta el Río Santiago.

A lo largo de su recorrido hay tramos en lo que los vecinos solicitan que se rehabilite.

El Colectivo Tonalá también se ha unido a la defensa del afluente que, desde de hace más de una década, han buscado sanear… sin tener respuesta alguna de las autoridades.

Estos colectivos buscan acercar a más vecinos de la zona para continuar en la lucha de limpiar el río al que hoy sólo recuerdan con nostalgia como un balneario cristalino.

Iván De León Meléndrez

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here