Sustancias alucinógenas ¿psicofármacos del futuro?
Foto: Freepik




España

Algunos compuestos inicialmente desarrollados como fármacos de laboratorio, que alteran la consciencia y la percepción, podrían convertirse en medicamentos para tratar el estrés postraumático, la depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental, adelanta un especialista que analiza en entrevista con EFE la evidencia científica sobre los denominados ‘psiquedélicos’.

DESTACADOS:.

Los psiquedélicos, sustancias que alteran la percepción y la consciencia, “son los medicamentos del futuro inmediato para tratar problemas de salud mental. Varios de estos compuestos ya están siendo sometidos a ensayos clínicos”, adelanta José Carlos Bouso Saiz, psicólogo y doctor en Farmacología Clínica.

“Los psiquedélicos producen una experiencia animista de por sí: quien los toma percibe que todo está vivo, todo tiene un significado profundo, todo en la existencia está conectado, y esa existencia es más grandiosa que la insignificante individualidad del efímero iniciado” señala Bouso en una entrevista con EFE.

“Los resultados de mis investigaciones sugieren que el uso de psiquedélicos podría estar asociado a beneficios psicológicos y estrategias de afrontamiento más saludables, sobre todo en crisis globales como la pandemia de covid-19”, explica Bouso, uno de los principales especialistas en sustancias psicoactivas.

Los psiquedélicos son sustancias que alteran la forma en la que procesamos la información y percibimos la realidad, al modular la activación de las redes neuronales de nuestro cerebro, formadas por neuronas interconectadas que procesan información mediante señales eléctricas y químicas, explica José Carlos Bouso Saiz, psicólogo y doctor en Farmacología Clínica.

Un reconocido experto en sustancias psicoactivas.

Sustancias alucinógenas ¿psicofármacos del futuro?

Foto: Nastya Dulhiier-Unsplash

El doctor Bouso es director científico de la Fundación ICEERS (Internacional Center for Ethnobotanical Education, Research & Service), centro de investigación con sede en Barcelona (España) (www.iceers.org) y de clínica Synaptica, el primer centro de salud mental especializado en terapia psicodélica España, situado en Barcelona (www.clinicasynaptica.com).

  • Bouso lleva más de tres décadas investigando psicodélicos (MDMA, la ibogaína o ayahuasca), tanto los sintetizados en laboratorio como los de origen natural (plantas psicoactivas), 

Este experto tiene más de 100 publicaciones científicas sobre los efectos de los alucinógenos en la salud humana, y ha difundido sus conocimientos en libros como ‘Qué son las drogas de síntesis, Cannabis medicinal’ (autor), ‘¿Marihuana como medicina?’ (coautor) y ‘Ayahuasca y salud’ (coeditor). 

“La MDMA (éxtasis), la psilocibina, el LSD, la ketamina y el DMT, fueron desarrolladas originalmente como fármacos de laboratorio. Después se utilizaron con fines recreativos y psiconaúticos (para explorar las experiencias mentales que se tienen en estados alternos de conciencia inducidos por las sustancias psiquedélicas)”, señala Bouzo en entrevista con EFE.

“Dentro de poco, estas sustancias serán medicamentos utilizados para tratar el estrés postraumático, la depresión, los trastornos de ansiedad y una amplia gama de problemas de salud mental”,  según explica en su libro más reciente, ‘Medicina psiquedélica’, donde Bouzo analiza la evidencia científica que respalda la seguridad y eficacia de estas sustancias.

“Simultáneamente, la ayahuasca, el peyote y otras plantas psicoactivas, junto con sus prácticas ceremoniales asociadas, han experimentado una gran expansión internacional”, comenta este investigador, considerado como uno de los mayores expertos, en lengua española, en materia de sustancias sintéticas o naturales que alteran la percepción y la consciencia.

Terapias asistidas por psiquedélicos.

Sustancias alucinógenas ¿psicofármacos del futuro?

Foto: DC Studio-Freepik

“Hace más de cinco décadas que no hay una sola innovación en la farmacología psiquiátrica y desde hace años la evidencia pone cada vez más en duda su eficacia a la vez que se destapan los efectos secundarios a largo plazo”, explica Bouso. 

Añade que actualmente “se habla de terapias asistidas con psiquedélicos, donde los compuestos psiquedélicos facilitan y aceleran el proceso de psicoterapia”. 

“A diferencia de los psicofármacos clásicos que se toman a diario, a veces cronificándose su uso, las medicinas psiquedélicas se administran entre 1 y 3 veces en el curso de un tratamiento y en lugar de ser fármacos sintomáticos, pretenden ir a la raíz del problema”, puntualiza. 

  • Consultado acerca de las posibilidades reales de uso médico autorizado de estos compuestos, señala que “serán totales, una vez que termine la fase 3 de los ensayos clínicos en curso”.

“Teniendo en cuenta que los tratamientos que hay para la mayoría de problemas de salud mental carecen de la eficacia que sería deseable, estos medicamentos suponen una innovación que vendrán a incorporarse al arsenal terapéutico ya existente”, enfatiza.

Para Bouso, en el futuro “el reto consistirá en cómo incorporarlos al tratamiento de los problemas de salud mental ya que el paradigma en el que se basan es radicalmente diferente al actual, ya que se necesitan muchas horas de atención individualizada”.

Explica que actualmente hay una serie de psiquedélicos, con distintos efectos en el estado de ánimo, la conciencia y la percepción de la realidad, en distintas fases de ensayo clínico, como el MDMA, la psilocibina, el LSD,  la ketamina y el DMT.

Cinco compuestos clave para la salud mental.

Sustancias alucinógenas ¿psicofármacos del futuro?

Foto: DC Studio-Freepik

El MDMA (Éxtasis) es una droga sintética que tiene efectos similares a estimulantes como la metanfetamina y puede alterar la percepción visual y del tiempo. Sus efectos pueden incluir sentirse más enérgico y alerta y tener una mayor sensación de bienestar, calidez y apertura hacia los demás, según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estadounidenses.

La psilocibina, que proviene de ciertos tipos de hongos que se encuentran en regiones tropicales y subtropicales de

Sudamérica, México y Estados Unidos, puede hacer que las personas experimenten imágenes y sonidos distorsionados y pierdan el sentido del tiempo y el espacio, de acuerdo a los NIH.

El LSD es una de las sustancias químicas más poderosas que alteran la mente, hecho a partir del ácido lisérgico, que se encuentra en un hongo que crece en el centeno y otros cereales. Se trata de un compuesto que produce profundos efectos alucinógenos, informa esta misma fuente.

La ketamina, que se utiliza como anestésico quirúrgico en humanos y animales, tiene propiedades alucinógenas, pudiendo producir cambios en la forma en que se percibe la realidad, incluidos sentimientos intensos de disolverse en su entorno o estar completamente desconectados de éste, según los NIH.

La DMT es una poderosa sustancia presente de modo natural en algunas plantas amazónicas, con las que se prepara el té de ayahuasca, y con la que también se fabrica la DMT sintética en laboratorio. Este alcaloide produce efectos psicodélicos breves e intensos tras su ingestión, según esta misma fuente.

Ensayos clínicos y usos autorizados.

Algunos compuestos están en ensayo clínico fase 2 (evalúa la eficacia y seguridad del medicamento en pacientes que tienen la enfermedad para la que se desarrolla el tratamiento); y otros en  fase 3 (compara la seguridad y eficacia del fármaco con el tratamiento estándar existente, o con un placebo, para obtener datos decisivos para su aprobación y comercialización). 

“La MDMA está en fase 3 de ensayo clínico para tratar el trastorno de estrés postraumático. Se espera terminar la fase 3 durante 2026, con lo cual en 2027 podría estar ya listo para comercialización”, explica Bouso. 

Señala que “ocurre lo mismo con la psilocibina y la DMT para el tratamiento de la depresión, y con la LSD para el trastorno de ansiedad generalizada”, añadiendo que “la LSD también está en fase 2 de ensayo clínico para tratar la depresión”. 

Por su parte, en países como España, “la ketamina ya está comercializada y su tratamiento para la depresión en pacientes específicos lo cubre la Seguridad Social (sanidad pública), pero hay un desfase económico entre la formulación autorizada para depresión (que es de altísimo coste) y la autorizada para anestesia (que es de un bajísimo coste)”, según explica Bouso. 

“Sería deseable que la Administración reconociera la formulación de ketamina para anestesia como indicación para la depresión y entonces habría un ahorro millonario para las arcas sanitarias”, concluye.