Fotografía: UDGTV / Diseño: Roberto Medina.
Guadalajara, Jalisco.

Pareciera que la vida en Juanacatlán corre con normalidad y está en calma. Sus habitantes, cada vez más incrédulos de sus gobernantes, quieren hablar menos de lo que les duele… Del Río Santiago. Su río.

“Ustedes pásense con el Gobierno, lo que diga uno pásenselo para que vean la situación como está pasando. Aquí nos ha afectado esta pinche que, de donde era esta cabrona, el río está limpio, lo malo es que el agua es la cochina, ya el río ya está echado a perder, como unos 40 años”.

Don José atiende una pequeña tienda de abarrotes a un costado del río, justo antes de las cascadas. Se siente defraudado. Han pasado los años y las cosas permanecen igual. El Río Santiago está muriendo y enfermando a la gente, los de más experiencia mantienen la misma actitud de rechazo a querer hablar del tema. Se sienten decepcionados.

Roberto López, habitante Juanacatlán:

“En este tiempo para allá todo eso había muchas familias todos los días, yo soy de aquí de la otra cuadra, así que me di cuenta de todo. Antes había mucho pescado, de todo; ahora está larguísima a la pestilencia, además, yo creo que esto no creo que sirva para nada, todos dicen que voy a sanear y todo eso. Este río viene desde Toluca, ya nos cansamos de promesas, la verdad sí”.

“Hasta uno se enfada de estar diciendo dieron lo mismo que gana, a uno no nos hacen caso ahí está la basura era eso es otra cosa”.

En la calle, los más jóvenes y con la esperanza intacta esperan que las cosas realmente cambien, el recuerdo de la niñez al lado del río cristalino, cuando era capaz de atraer las cañas de pescar, de reunir a la familia, a los amigos.

“La vida era aquí muy hermosa, el río era antes cristalino, bello, hermoso, sus cascadas, decías: El Salto, Juanacatlán, sus cascadas, y la verdad ahora con sus cascadas con sus contaminantes no se están dañando mucho el planeta, pues mira nos han salido como alergias por lo de la contaminación. Yo vivo de aquel lado donde es la azucena, ya no llega el fuerte olor del Río por qué está atrás de nuestras viviendas y en vez de oler a jardín, huele a río”.

Se ha documentado que desde hace 3 décadas la vida en Juanacatlán cambió para siempre. El precio de la modernidad, el avance tecnológico y económico trajo consigo a decenas de industrias que modificaron el ecosistema de la zona, dejando como resultado un río pestilente y contaminado.

“Ya tiene muchos años huele muy feo aquí en la mañana cuando se levanta uno huele como a huevo podrido dentro de las casas, horrible. -¿Desde cuándo están así?- Desde hace 30 años más o menos, antes la gente pescaba, estaba muy bonito, antes había mucho árbol, incluso los árboles se secaron los árboles de la barranca de frutas”.

-¿Conoce casos de gente que se han enfermado?-

“Sí, claro, de cáncer, de los riñones, sí, cercanos y conozco muchos”.

Iván De León Meléndrez

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