
Guadalajara, Jalisco.
Hace 10 años Elizabeth Anahí Cano Téllez tuvo un accidente de carretera que derivó en una fractura de columna que le impide caminar, a partir de ahí ha tenido varias dificultades para rentar una casa que le permita ser independiente como usuaria de silla de ruedas.
Fotografía: cortesía
Antes del accidente ya vivía sola, pero la búsqueda de un espacio en renta accesible y a buen precio se volvió una experiencia complicada y frustrante. Se ha cambiado unas seis veces y aun así ha tenido que hacer adaptaciones. En un departamento tuvo que acondicionar el patio como baño porque el espacio era muy reducido.
"En temas de accesibilidad de vivienda, desgraciadamente ni siquiera lugares nuevos incluso alguna plaza, algunas cuestiones tenemos muy limitado el acceso tanto para ingresos, para baños para todo. Entonces también aplica totalmente a las viviendas, desde que incluso uno llega y la rampa no tiene quizá el diseño necesario para que uno sea independiente y poderla subir, desde un cancel, algún escalón ya nos limita mucho".
Ha llegado a pagar tres mil pesos por un cuarto, en las afueras de la ciudad los espacios son más reducidos y se complican los traslados; ahora vive con su mamá, pero tiene que esperar a alguien para poder entrar. La renta es de ocho mil y ella paga la mitad.
"Tengo dos trabajos, trabajo de 9 de la mañana a 9 de la noche para poder solventar muchos temas, entre renta, entre insumos que uno necesita hablando de discapacidad, entre personas que me ayudan a poder tener mis cuidados diarios entonces sí se necesita y aun no es suficiente esos dos trabajos".
Caso así ya han sido documentados:
Elizabeth llegó a la conclusión que siempre va a tener que hacer adaptaciones para poder rentar un espacio, como sucedió anteriormente donde la renta era de 4 mil 900 pesos.
"La casa estaba cerca también, estaba viviendo mi mamá incluso yo tenía una tía que ya falleció que también usaba silla de ruedas, al llegar fue la idea de poner una rampa pero sí costeada completamente por nosotros y cuando ya nos pidieron la casa porque querían subir renta y todo fue que nos dijeron: ok, cuando la entreguen quiero que quiten la rampa a mí no me va a servir absolutamente para nada".
Y además le tocó ver parte del proceso de gentrificación porque a los nuevos inquilinos les cobrarían más del doble.
"Yo ya vivía sola antes del accidente, dos, tres años y era de: total si esta casa no me gusta, busco y agarro y rento otra casa a mi gusto, a mi antojo en la zona que yo quiera y realmente es ahorita de... no, o sea son dos años buscando espacio para mí entonces es totalmente frustrante esa situación porque a veces teniendo dinero o no de todas maneras no se puede".
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