4 mil 663 millones de pesos después, vecinos del Santiago soportan mal olor, contaminación y enfermedades
Fotografía: María Ramírez




Jalisco, México.

De 2019 a 2022, el Gobierno de Jalisco ha invertido 4 mil 637 millones de pesos para sanear el Río Santiago; sin embargo, para los habitantes de El Salto, uno de los municipios más afectados por la contaminación de ese cuerpo de agua, no se siente que las acciones tomadas y todo el dinero invertido para mitigar la contaminación hayan cambiado su vida, ya que día con día se enfrentan a los malos olores y enfermedades.

Graciela González, luchadora social e integrante de Un Salto de Vida A.C., describe cómo es vivir en El Salto y lo que es convivir con la contaminación.

“Yo sigo oliendo el río. Todas la noches me despierta el olor, el olor amenazante a gas que tú no sabes si deveras es el río u otra sustancia; nos duele la nariz, nos arden los ojos, estamos siempre enfermos. Tenemos tos y toda clase de enfermedad, aunada a sustancias químicas”.

Día con día, la calidad de vida para quienes habitan en El Salto disminuye. Aunque luchen por tener salud, la contaminación los tiene presos, condenados a las enfermedades, principalmente a la insuficiencia renal.

De las acciones que presume el Gobierno de Jalisco como parte del saneamiento a ese río, está la creación de 17 plantas de tratamiento y la ampliación de la macroplanta de El Ahogado; es decir, que 75 por ciento de las aguas domesticas que van al río estén tratadas. Sin embargo, no se ha podido controlar las descargas industriales.

Para Graciela, las acciones que toma el Gobierno en turno son contradictorias, ya que en los últimos dos años se han incrementado las industrias instaladas en Jalisco, principalmente en El Salto, por lo que sostiene que los habitantes son "el sacrificio" ante el crecimiento económico e industrial.

“Nosotros decimos lo que no nos es beneficioso porque la gente se sigue enfermando. El día en que las tasas de enfermedad y mortalidad bajen, ese día será cuando nosotros veamos que están realizando acciones que mitigan y detienen los procesos”.

De acuerdo con estudios realizados al Río Santiago, éste registra la presencia de metales pesados como el cadmio, además de microorganismos patógenos y parásitos que tienen repercusiones graves en la salud pública.


María Ramírez Blanco