Ocotlán, Jalisco

Los datos recientes sobre la situación del mercado laboral en México parecen entrar nuevamente en el juego de las contradicciones, en el de los que quieren ver el vaso medio vacío o el vaso medio lleno. Por un lado, la población en pobreza laboral tuvo su nivel más bajo en los últimos diez años, de acuerdo a los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En el cuarto trimestre de 2019, la población que se encontraba con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria disminuyó a 37.3 por ciento, en tanto que en 2018 la cifra era de 39.8 por ciento. Es decir, hay más trabajadores que pueden pagar por los alimentos básicos.

El informe del Coneval destaca que esta mejoría se debe al incremento real de los niveles bajos de inflación. En otras palabras, los ingresos de los trabajadores tuvieron un ajuste que superó a la suba de los precios de los productos que conforman la canasta alimentaria. Esto es lo que se llama recuperación del poder adquisitivo, que se pueda comprar más con los ingresos que se tienen.

Por otro lado, el dato de la generación de empleos es preocupante: en enero de 2020 se crearon 68 mil 995 puestos de trabajo, lo que significa una disminución del 27 por ciento frente al mes de enero de 2019, cuando se crearon 94 mil 636 empleos. Se trata de la cifra más baja de creación de empleos en los últimos cinco años. Esto equivale a un inicio de año bastante frágil en un contexto de estancamiento y de la necesidad de generar mucho más que los 342 mil puestos de trabajo formales que se crearon el año pasado.

Y además de la insuficiente cantidad, un dato preocupante es que en 2019 se produjo un incremento del 26 por ciento de los empleos precarios, lo que equivale a decir que más personas consiguen trabajo en condiciones precarias y con salarios bajos. Hay 10.8 millones de trabajadores que están en situación laboral crítica, es decir, 19 de cada 100 trabajadores tienen un empleo que no les asegura un buen ingreso. Además hay que recordar que el 56 por ciento de los puestos de trabajo en el mercado mexicano son informales.

La cuestión de fondo es que entre las bondades y las carencias en el mercado laboral, es imposible mantener un ritmo de recuperación de los ingresos si no se hace crecer la economía y si no se mejoran la generación de los empleos y la calidad de los mismos. La recuperación del poder adquisitivo se da porque mejoran los ingresos por encima del nivel de los precios, pero en las condiciones de precariedad laboral, de informalidad y de insuficientes puestos de trabajo, dicha recuperación será limitada para un porcentaje de la población y por un periodo efímero.

El empleo sigue siendo el punto medular para cualquier recuperación económica y para cualquier política que busque reducir los niveles de pobreza, disminuir la desigualdad y favorecer una mejoría real en la calidad de vida de la gente. Para saber cómo vamos en economía, tenemos que mirar con mucho detalle la situación del empleo.