Ocotlán, Jalisco

El recorte de las tasas de interés que realizó el Banco de México (Banxico) y el inicio del Buen Fin tienen elementos en común: buscan dinamizar el mercado interno e incentivar el consumo de bienes. En la semana pasada el Banxico redujo en 0.25 por ciento sus tasas de interés, por tercera ocasión consecutiva, con lo que la tasa de referencia quedó en 7.50 por ciento. Esto significa que se abarata el costo del dinero, ya que se busca hacer menos costosos los créditos y la circulación de dinero. El Banxico fija la referencia de las tasas de interés para que los bancos hagan lo mismo en cuanto a los intereses por sus préstamos.

En el caso del Buen Fin, se trata de incentivar el consumo por medio de ofertas que incluyen descuentos en los precios de los productos o condiciones de financiamiento para favorecer las compras. Aunque como hemos visto en ocasiones anteriores, en la mayoría de los casos no se trata de descuentos en el precio final del producto sino de formas más “amistosas” de pagar, como los meses sin intereses o el financiamiento a largo plazo, lo que se busca es dinamizar el comercio. En términos reales, para mucha gente funciona como un adelanto de compras: se adquiere en noviembre y se paga con el aguinaldo que llega en diciembre.

La cuestión de fondo no está en las compras, en los descuentos ni en las tasas de interés, sino en el poder adquisitivo de la gente. En las últimas tres décadas el poder adquisitivo, lo que la gente realmente puede adquirir a partir de sus ingresos, ha caído en 80 por ciento, lo que se nota en una población que tiene 52 millones de personas en la pobreza. Y además de los 2.1 millones de desempleados, la mitad de los trabajadores del mercado no ganan lo suficiente para adquirir una canasta básica, según un informe de la organización Acción Ciudadana contra la Pobreza.

Si bien en el último año se produjo una recuperación del salario mínimo en 16 por ciento, lo que sumado a una inflación de 3 por ciento han comenzado a revertir la pérdida del poder adquisitivo de la gente, todavía falta mucho para que las personas puedan tener ingresos sostenidos, mejorar su capacidad de compra, salir de la pobreza y elevar su calidad de vida. Y uno de los factores fundamentales para lograr dichas mejorías pasa por el empleo, tanto en cantidad como, principalmente, en calidad.

La idea de incentivar el consumo y dinamizar la economía es buena pero se requiere mucho más que un periodo de descuentos y venta de productos que no son estrictamente necesarios. Para dinamizar el mercado interno es más importante generar empleos de calidad, incrementar los salarios y buscar que los ingresos tengan impacto en los sectores que más lo requieren. No tiene mucho sentido incentivar el consumismo en una población empobrecida, ya que ello sólo profundiza la desigualdad.

Ojalá que a la reducción de las tasas de interés y al incentivo al consumo le sigan las inversiones públicas y privadas, los buenos empleos y el fortalecimiento desde dentro. Lo importante es que mejore la calidad de vida de la gente.

Por Héctor Claudio Farina