Ocotlán, Jalisco

Vivimos descubriendo aprendizajes. Es fascinante vivir. Es maravilloso descubrir aquello que lo rodea a uno y que al mismo tiempo lo sorprende. Es inherente a nuestra existencia el hecho de aprender a descubrir. Cada uno tiene mucho por descubrir. Cada persona puede descubrir su vocación existencial. Como los niños y las niñas descubren la alegría a cada instante, basta verlos jugar para entender lo que sienten. 

Descubrir las emociones que transmiten bienestar puede ser una herramienta para encontrar algo valioso. Descubrir lo que nos genera alegría es encontrar una fuente de razones para vivenciar el día a día.

El interés por saber abre el universo del interior, produce una circulación eufórica de la esencia del ser. El hecho de averiguar cómo se puede hacer algo es dignificante para quien toma la iniciativa.

La meta es conocer lo que nos hace bien. Nos lleva hacia la meta aquello que nos atrae. Para descubrir hay que trabajar el conocimiento de lo que nos identifica, que nos alienta a continuar el recorrido del vivir.

Puede haber un lugar por descubrir, un grupo por descubrir, un compañero por descubrir, un sueño por descubrir, un ideal por descubrir, una sociedad por descubrir. La meta es conocer. 

Las metas se pueden descubrir, la experiencia del averiguar lo que se quiere forma parte de la vida. El replanteamiento de las metas también requiere de un nuevo descubrir. Para descubrir hay que convivir con las virtudes que nos fortalecen. Todos podemos utilizar nuestras virtudes para descubrir lo que somos capaces de hacer. 

Para descubrir hay que estar dispuesto a transitar por diferentes senderos. A socializar con distintas personas. Se descubre cuando se valora. Quizás las cosas están a nuestro alcance pero por el motivo que sea las mismas estaban relegadas. Siempre existe la posibilidad para ver lo que no veíamos. Para descubrir lo que teníamos ante nuestros ojos. La manifestación de lo que estaba oculto surge un día y nacen nuevas expectativas, aparecen nuevas luces. 

Es importante el poder del conversar para descubrir lo que decimos, lo que escuchamos, lo que sentimos. Al estar con otras personas construimos un vínculo social. Descubrimos las bondades de los demás, descubrimos sus fortalezas, descubrimos sus esmeros por continuar aprendiendo. Así descubrimos lo que nos facilita la convivencia.

Por Marcelo Pedroza