Ocotlán, Jalisco

Los elevados niveles de inseguridad, la criminalidad y su relación con el Estado de derecho afectan a la economía mexicana y limitan su crecimiento acelerado. Así lo señaló Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), al referirse a los hechos de la semana pasada en Culiacán, Sinaloa. En un contexto en el que todos los pronósticos de crecimiento para la economía mexicana van para abajo, los problemas de violencia se suman a una serie de factores que frenan los intentos de recuperación.

Para el FMI, detrás del bajo potencial de crecimiento económico de América Latina se encuentran los bajos niveles de productividad, de inversión, la calidad educativa deficiente, la mala distribución del ingreso, así como una justicia y un Estado de derecho débiles, según Werner. Esta descripción representa a los elementos que forman un cerco que limita a la economía mexicana: no se puede crecer con fuerza porque hay problemas de inseguridad que frenan muchos negocios, no hay suficiente calidad educativa para apostar por la innovación, la creatividad y la economía del conocimiento, así como arrastramos deficiencias en la productividad -los mexicanos son los que más horas trabajan dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pero son los que ganan menos-.

No es una situación fácil ni mucho menos momentánea. Se trata de problemas estructurales que se vienen arrastrando desde hace décadas y que siguen siendo lastres que impiden el repunte de la economía. Además de la calidad educativa, hay una imperiosa necesidad de potenciar la ciencia y la tecnología, así como buscar reinventar la economía desde la innovación y la creatividad. Pero todo esto es muy difícil con los bajos niveles educativos que tenemos y con los enormes problemas sociales no resueltos.

Repensar las estrategias para recuperar el crecimiento económico y apuntar a la distribución de la riqueza son tareas que debemos pensar para el corto, mediano y largo plazo. En el corto se plazo se trata de recuperar la confianza y lograr inversiones en obras públicas y emprendimientos del sector privado, en tanto para el mediano y largo plazo la cuestión es más compleja: hay que mejorar la educación, mejorar la productividad, invertir más y mejor en ciencia y tecnología, así como reinventar la competitividad desde la innovación.

Hay que ser claros: no basta con recuperaciones temporales basadas en la dependencia de economías ajenas ni en buenos precios de materias primas. La verdadera recuperación significa romper el cerco que limita el crecimiento, lo que requiere de estrategias efectivas para superar cada uno de los factores que frenan el desarrollo.

Por Héctor Claudio Farina