Berlín, Alemania.

La canciller alemana, Angela Merkel, y los primeros ministros de los 16 estados federados del país acordaron ayer en Berlín una serie de medidas para agilizar las deportaciones de extranjeros a quienes se denegó el asilo político.

Merkel y los gobernantes regionales dieron el visto bueno a un plan de acción que prevé la creación de centros cerca de los aeropuertos a los que serán trasladados para su repatriación quienes no tengan perspectivas de permanecer en el país.

“Hemos convenido elaborar en breve una ley”, señaló Merkel en una rueda de prensa al término de la reunión en Berlín.

Un nuevo “Centro de Apoyo al Retorno” a cargo del Estado nacional aunará los trámites para llevar a cabo deportaciones masivas. Hasta ahora, las solicitudes de asilo y las repatriaciones eran competencia de las autoridades regionales.

Asimismo acordaron facilitar la repatriación de los peticionarios rechazados que representen un peligro y de aquellos que falsifiquen su identidad y ampliar el encarcelamiento preventivo de los considerados peligrosos.

“Creo que sabemos cuán urgentemente necesario es esto después de los acontecimientos de la plaza Breitscheidt (de Berlín)”, destacó Merkel.

La canciller hizo alusión al atentado con un camión a un mercado navideño de Berlín en diciembre, que causó la muerte de 12 personas.

Este atentado y el ataque explosivo en un festival de música en la localidad sureña de Ansbach en julio, ambos reclamados por la milicia terrorista Estado Islámico (EI), fueron perpetrados por extranjeros a los que se había negado asilo y cuya deportación estaba pendiente.

Alemania recibió en 2015 a 890 mil peticionarios de asilo procedentes del Cercano Oriente y de África. En 2016 solicitaron asilo unas 280.000 personas. Cerca de 55 mil regresaron de forma voluntaria a sus países el año pasado y otras 25 mil fueron deportadas.

“Para los próximos meses lo más importante es la repatriación, la repatriación y nuevamente la repatriación”, dijo hace un tiempo Merkel en una reunión con diputados de su Unión Demócrata Cristiana (CDU), según una fuente partidista que cita la revista “Der Spiegel”.

En el superaño electoral, en que busca su cuarto mandato, Merkel envió el mensaje claro de que será deportado todo aquel que permanezca sin derecho en suelo alemán.

Los responsables de los “Länder” apoyaron que se aceleren los trámites para las deportaciones. “El objetivo tiene que ser que aquellos que no tengan perspectivas de seguir en Alemania sean devueltos en pocas semanas a sus países de origen”, indicó el primer ministro de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Erwin Sellering.

El primer ministro de Hesse, Volker Bouffier, anunció que mediante la nueva ley las autoridades podrán acceder legalmente a los teléfonos móviles de los peticionarios para determinar su identidad en caso de duda o sospecha. “Esto será posible con la nueva reglamentación, lo consideramos absolutamente necesario”.

A finales de 2016 se contabilizaron 207.484 extranjeros en Alemania que deben dejar el país. El Gobierno calcula que el número de peticiones de asilo rechazadas seguirá en ascenso en los próximos meses.

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