El Ayuntamiento de Guadalajara confiscó y destruyó más de 500 máquinas tragamonedas.
Los aparatos ilegales fueron encontrados en tiendas de abarrotes y negocios pequeños; los clientes de mayor frecuencia eran adolescentes y niños, detalló el comisario de la Policía de Guadalajara, Salvador Caro.
El comisario agregó que además de su ilegalidad, estas máquinas tragamonedas enrolan a los niños y adolescentes en actividades perjudiciales, que los pueden llevar a adicciones de juego y apuesta.
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