Zapotlán el Grande, Jalisco.
Celebrarán los 75 años de la llegada de la imagen del Santo Niño de Atocha en Huescalapa municipio de Zapotiltic.
Del 14 al 17 de septiembre la comunidad católica de Huescalapa estará de fiesta. Las actividades arrancan el 14 de septiembre con una develación de placa conmemorativa, posteriormente el día 15 habrá una misa para todos los peregrinos que visitan el Santo Niño.
El 16 de septiembre después de misa de 7 pm, la imagen del Santo Niño será bajada de su nicho y realizará un recorrido por las principales calles la delegación de Huescalapa y el día 17, día mayor de la celebración de esta fiesta habrá repique de campanas, recorrido de la imagen hacia la casa de la Maestra Lupita Román y después el retorno de la imagen en su trono. Sobre estos detalles habló Gonzalo Lara, coordinador de barrio y mayordomo de la festividad de enero.
"La peregrinación iniciará a las 11 de la mañana y llegará al santuario para celebrar la misa de las 12. Al terminar la misa, el Santo Niño será colocado en su nicho y posteriormente saldrá a recorrer las calles del pueblo, siguiendo el mismo recorrido que se realiza cada 6 de enero al mediodía, visitando la mayoría de los barrios".
"El recorrido concluirá en casa de la maestra Lupe Romana Lindero, donde la imagen permanecerá un momento, para luego bajar hasta las letras de Zapotiltitlán. Desde ahí, será subida en un trono y acompañada por las danzas tradicionales de la comunidad —que suman ocho en total— así como por danzas invitadas de Zapotiltitlán y Manzanillo".
"La procesión culminará con la misa solemne o misa de función a las 7 de la tarde en el santuario, en agradecimiento por los 75 años. En esta celebración nos acompañarán sacerdotes de la quinta vicaría, de la diócesis y algunos que han formado parte de nuestra comunidad. También habrá participación especial de las danzas durante esta ceremonia".
Pero, ¿qué sabemos de la historia de la conmemoración de esta festividad? De acuerdo a las versiones de los vecinos se menciona que el padre Modesto Chávez Pulido, era comisionado para oficiar misas en Huescalapa, sin embargo él tenía que trasladarse en burro o a pie y cruzar el cerro, cuentan que un día se desprendió una piedra del cerro y el sacerdote se encomendó al Santo Niño de Atocha, la piedra se partió en dos y el sacerdote no sufrió daños, es ahí que se le comienza a llamar el milagro de la roca, esta historia la compartió la señora Alicia Gorgonio, representante de los hijos ausentes de Huescalapa.
"El señor cura venía de Zapotitlán a oficiar misa en la capilla que pertenecía a la hacienda. Al pasar por el lado oriente del cerro, se desprendió una piedra que venía directamente hacia él. En ese momento, invocó al Santo Niño para que los protegiera. A pocos metros de impactarlos, la piedra se partió en dos y se abrió, salvándole así la vida tanto al sacerdote como al acólito que lo acompañaba".
"Desde entonces, el sacerdote prometió mandar traer la imagen del Santo Niño, y cumplió su promesa. Fue así como llegó la imagen a este pueblo, el 17 de septiembre de 1950. Desde entonces consideramos ese día como una gran bendición y lo recordamos como el milagro de la Ronda".
De ahí en adelante el sacerdote mandó a hacer la imagen al municipio de Tuxpan y de ahí en adelante el padre Chávez Pulido llevaba y traía la imagen del Santo Niño en su burro, llegando la imagen un 17 de septiembre de 1950, compartió la señora Angela Gudiño, mayordoma de las fiestas de Santo Niño.
"Yo recuerdo cómo el padre Chávez Pulido traía al Santo Niño. A veces lo traía a pie, otras veces montado en un burrito, porque él venía caminando desde Zapotitlán hasta acá. No estaba fijo en un solo lugar. Él venía del colegio y hacía el trayecto a pie, aunque en ocasiones le prestaban un burrito y así traía cargando a su niñito".
"Él fue quien dejó la imagen aquí, no como donación formal, pero sí porque decía que en este pueblo se le quería mucho. Decía que allá, donde estaban las madres, no lo iban a celebrar como él se merecía, porque ellas estaban solas".
"Cuando el padre falleció, las madrecitas se lo llevaron, no querían dejarlo aquí. Pero, según se cuenta, un día empezaron a escuchar ruidos extraños en el lugar donde lo tenían. Se levantaron a ver qué pasaba y grande fue la sorpresa: el Niño ya no estaba. Nadie supo quién lo había traído ni cómo llegó, pero apareció aquí de nuevo".
Entonces las madres dijeron que lo dejarían quedarse, porque entendieron que él quería estar aquí, en el lugar donde el padre lo había entregado.
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