Guadalajara, Jalisco.
Jalisco cerró el año 2025 consolidándose como el primer lugar nacional en personas desaparecidas, con un total acumulado de 16,064 casos activos. Así lo advirtió el Víctor Manuel González Romero, ex rector de la UdeG e investigador, quien presentó un análisis de las cifras del Registro Estatal actualizado este 10 de enero.
Análisis del Registro Estatal y situación de desapariciones en Jalisco
González Romero calificó la situación como un "fracaso institucional", señalando que la crisis no solo persiste, sino que empeora cualitativamente: la brecha entre personas desaparecidas y localizadas se ensancha, afectando ahora principalmente a jóvenes de 15 a 19 años. Además, denunció una caída drástica en la efectividad de las autoridades.
"Otro elemento es la efectividad, o sea, cada vez se están localizando menos... Del 2019 a la fecha, el 2025 es el año en que se han localizado menos personas, a pesar de que el número de desaparecidos es más grande...
Por ejemplo, en 2019, de todos los desaparecidos que había, se localizó al 40%. En 2025, de los desaparecidos que hubo, se localizó solamente el 15%".
El académico también criticó la manipulación de cifras, comparando la narrativa gubernamental de "baja en la incidencia" con una persona con obesidad que celebra subir menos kilos que el año anterior, aunque sigue ganando peso.
Asimismo, alertó sobre un subregistro grave: en diciembre, solo 1 de cada 20 casos estatales fue reportado a la plataforma nacional.
Críticas al esquema de subsidio y aumento en tarifa del transporte público
En un segundo tema, al analizar el aumento a la tarifa del transporte público a 14 pesos (con subsidio para que quede en 11), González Romero advirtió que el esquema financiero propuesto por el Gobierno del Estado genera un "incentivo perverso".
Al subsidiar de manera pareja a todos los transportistas sin ligar el apoyo a la calidad, se premia a quien invierte menos en sus unidades.
"Si no se liga el subsidio a la calidad del servicio, el incentivo va a ser dar un servicio que cueste menos al transportista y eso es lo que se llama un incentivo perverso... Si en promedio dar buen servicio cuesta 12 y dar mal servicio cuesta 10... si tú le das 14 al transportista, le vas a dar dos de estímulo al que hace las cosas bien y cuatro de estímulo al que hizo las cosas mal".
El especialista concluyó sugiriendo que es momento de analizar seriamente si el servicio de transporte debería volver a ser operado directamente por el Estado para reducir la desigualdad y evitar que el lucro privado esté por encima del derecho a la movilidad.
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