Alimentos ultra procesados
Fotografía: EFE/José Pazos
Guadalajara, Jalisco.

El consumo de alimentos ultraprocesados genera adicción y está vinculado a un aumento en casos de mortalidad, sobre todo por enfermedades cardiovasculares.

Esta es la conclusión del estudio “Productos ultraprocesados, el peligro de imitar alimentos saludables”, realizado por las nutriólogas Alejandra Contreras-Manzano y Paulina Magaña, investigadoras del Poder del Consumidor y Alejandra Cantoral, académica de la Universidad Iberoamericana.

Los productos ultraprocesados tienen una manufactura industrial formulada con sustancias derivadas de otros alimentos o sintetizados de otras fuentes orgánicas, como son aditivos (colorantes, emulsionantes, sabores, conservadores, potenciadores sensoriales, solventes, estabilizantes y edulcorantes), por lo que son hiperpalatables, es decir, que sus sabores son intensos y alteran el apetito, generan una sensación de “felicidad y de placer”.

Entre los alimentos ultraprocesados destacan los casos de los cereales azucarados, jugos, botanas, pastelillos, leches azucaradas y aguas saborizadas, explicó Alejandra Contreras, investigadora de El Poder del Consumidor y del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

“Estos alimentos son hiperpalatables, lo que significa que tienen sabores muy intensos y tienen esta combinación perfecta de ingredientes que generan una sensación en el cerebro, de felicidad y de placer. Entonces, la gente, para conseguir eso, los consume, no tanto por una hambre fisiológica, sino por un deseo de placer y como consecuencia alteran la regulación del apetito, promueven la sobrealimentación de la persona y el exceso de peso, sin que la persona se dé cuenta que está teniendo estos efectos adversos”, explicó.

Lo que está sucediendo en México es que estos alimentos tienen campañas intensas de publicidad, sobre todo, en el caso de los niños. Por ello, la organización civil El Poder del Consumidor, pide al Gobierno federal que existan más restricciones a la difusión de esos anuncios.

“Incluso hay un estudio en el que se ha encontrado que los niños que están expuestos a esta publicidad tienen un consumo mayor de calorías, en comparación con los niños que no están expuestos a la publicidad. En resumen, la hiperpalatibilidad de los alimentos, junto con una publicidad se desencadena en una adicción en las personas y la adicción es igual el efecto como en una droga, similar, porque el consumo de estos productos genera una recompensa cerebral, libera la dopamina, hiperestimula al cerebro y entonces, encontramos a la gente con muchísimo sobrepeso y con síntomas de adicción a la comida”, expresó.

Alejandra Contreras señaló que existe evidencia en los estudios de que cinco porciones al día se asocian con 18 % mayor riesgo de muerte.

México es líder en Latinoamérica en el consumo de alimentos ultra procesados, con 214 kilos per cápita al año, lo que se trata de “una cantidad excesiva”.

 

Ignacio Pérez Vega