Fondo Mundial
Fotografía referencial: Ulises Rodríguez - EFE
Guadalajara, Jalisco.

Alfonso Felipe Barajas Gómez tiene 70 años. Él no alcanzó a jubilarse porque siempre trabajó como ingeniero agrónomo en el campo.

Hasta hace tres años, él era productivo, pero el cáncer de próstata que le fue diagnosticado en 2005 ha ido mermando cada vez más su salud. Lo ha enfrentado con entereza, con medicamentos y atención en el Hospital General de Occidente, pero en mayo de este año dejó de recibir los medicamentos que le ayudaban a tener dormido, dice él, “al mal”, y despertó.

Ahora tiene cáncer en los huesos. Preocupado, muestra una copia de una radiografía con una mancha negra muy clara en su cadera.

Alfonso se dice desesperado por no poder atacar su mal y critica que el Gobierno del Estado le dé “atole con el dedo” a los pacientes, ya que le ofrecieron que le conseguirían el medicamento, pero le acaban de decir que no hay.

Actualmente, vive con los tres mil pesos que le da de pensión el Gobierno federal. Cada frasco de la Abiraterona cuesta 60 mil pesos y necesita uno por mes por tiempo indefinido. Él quisiera seguir trabajando, pero le duele mucho caminar y estar de pie.

Ahora le han dicho que le darán quimios para atacar la metástasis que tiene ahora en los huesos y reiteró que la burocracia está matando a quienes sufren de cáncer y otras enfermedades.

Rocío López Fonseca

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