Ocotlán, Jalisco

En Ocotlán la verdadera fiesta no comienza con una invitación a salir, si no a entrar. Es la entrada de Gremios 2021, es 20 de septiembre, la pandemia ha quitado la vida de 235 personas según la Dirección General de Epidemiología, los pobladores aún mantienen la fe en el Señor de la Misericordia.

Hoy, a las 6 de la tarde los habitantes de la Ciudad del Prodigio renovarán el juramento que les fue transmitido por sus antepasados: en Ocotlán se apareció Cristo el 3 de octubre de 1847. La conmemoración se realizará bajo los términos de la nueva normalidad, con el cubrebocas, aunque sea en la mano, y manteniendo la sana distancia.

Para el ciudadano de Cuitzeo, Ulises González Tapia, el celebrar bajo estas circunstancias, ha propiciado el que la fiesta descubra su verdadera riqueza:

“La devoción que hoy le profesamos es meramente desinteresada y por amor al Señor de la Misericordia. Esta tradición es mucho más rica que la música, el baile, la pirotecnia, tiene algo muy valioso que no hay que olvidar”.

Las danzas autóctonas comienzan a peregrinar alrededor de las 5 p.m., atrás vienen las autoridades eclesiásticas y civiles, más atrás los representantes de los gremios; a los costados algunos comerciantes ofrecen sus productos: nieve para mitigar el calor, un señor vende sombreros argumentando que con ese sol comprar un sombrero es funda-mental.

También a los costados están algunos fieles que de alguna manera lograron colarse a la procesión y transmiten para sus familiares que están fuera del país desde hace 5, 10, 15 años, y que año con año prometen regresar, sin cumplir, a la tierra del Prodigio.

Quizá a los ocotlenses que no han visto a Ocotlán post pandemia les cueste imaginarse al municipio sin la calle Hidalgo repleta de sillas amarradas, apartando lugar para atestiguar este momento, que aunque con un trayecto corto, de la calle Niños Héroes a la Parroquia, llegará a final de cuentas a consumar un año más manteniendo la tradición.

Músicas suenan al mismo tiempo: las mañanitas, una banda tocando música de baile, trovadores del gremio de músicos, el repicar de las campanas, cantos dentro del templo, la banda de guerra, todos llevando música al Señor de la Misericordia, que es precisamente cómo inició la entrada de los gremios.

Según relata el cronista Javier de la Cruz, en las últimas décadas del siglo XIX surgió espontáneamente entre los miembros de los gremios, la idea de recibir en el norte del pueblo a la banda de música de Arandas que venía a Ocotlán para amenizar las fiestas.

“Cuando llegaban los músicos daba inicio una peregrinación que en número reducido de personas se encaminaba al templo parroquial para ofrecer al señor crucificado las fiestas a punto de comenzar. Empezó a ser llamado: la entrada de la música”.

Pronto los representantes de los gremios estarán a dentro del santuario del Señor de la Misericordia para llevar a cabo la renovación del juramento, afuera esperan las mujeres según dicta la tradición, aunque fueron ellas, en su mayoría quienes elaboraron las composturas, al menos así opina la directora del Colectivo Raíz Jalisco, Adela Tapia, quienes están realizando un documental sobre el Señor de la Misericordia:

“Sí que es necesario reivindicar el papel de la mujer, no nada más de nosotras las mujeres reporteras, periodistas, que llevamos la información hacia las audiencias; de todas esas mujeres que en lo privado hacen que esta fiesta sea posible”.

La fuente danzarina se escucha en la plaza principal de Ocotlán, ya no suenan los tambores, ni las mil músicas, pasando el juramento la Ciudad del Prodigio vuelve a la tranquilidad, se comienzan a abrir algunas vialidades que fueron restringidas para que las personas no accedieran al lugar y reducir los riesgos de contagio de COVID-19, algunas personas se han quedado en la plaza principal, charlan mientras disfrutan de un helado, un elote, un sueño.

Luis Felipe García López

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