Fotografía: EFE/Sebastián Laureano Miranda.
Guadalajara, Jalisco.

Castigan al Estadio Corregidora, pero los Gallos Blancos siguen jugando. Luego de la violencia que se registró en el partido Querétaro-Atlas, los dueños del futbol mexicano resolvieron que el castigo para el equipo cuya barra atacó e hirió a aficionados del Atlas sea un año de juego a puerta cerrada.

El equipo queretano seguirá en la cancha, aunque sus partidos como local serán a puerta cerrada y con un cerco policiaco de 3 kilómetros. La medida incluye a los equipos juvenil y femenil, además de que el grupo de animación no podrá asistir en los próximos tres años como local y un año como visitante.

Además, se aplicará una sanción económica de un millón y medio de pesos para el club Gallos Blancos.

Además, el equipo regresa a manos de su anterior dueño, Jorge Alberto Hank, y la actual directiva ha sido suspendida por los próximos cinco años.

Por lo que se refiere al Atlas, la Barra 51 tiene prohibido asistir a los partidos de visitante de su equipo durante los próximos seis meses.

Por su parte, el Grupo Orlegi dio a conocer a través de un comunicado que, para fortalecer las medidas de seguridad en los estadios y evitar más casos de violencia, para los próximos partidos como local de sus tres equipos: Atlas, Santos y Tampico Madero, todos los asistentes deberán estar bien identificados y con sus datos integrados a una base de datos.

Esta estrategia constará de varias fases, las cuales se informarán paso a paso y la meta es que todos aficionados tengan la tranquilidad de quienes acudan a ver un partido estarán plenamente acreditados e identificados.

Jesús Alejandro Sánchez Navarro

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