Dos accidentes mortales en 48 horas desatan dudas sobre fiabilidad del sistema de trenes español
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Barcelona, España. 

Apenas dos días después de la tragedia de Adamuz, cuyo balance aumentó a 43 fallecidos, un nuevo accidente ferroviario se cobró otra vida el martes en la región de Cataluña, desatando los interrogantes sobre la fiabilidad de la red de trenes española.

Alrededor de las 21H00 locales (20H00 GMT) del martes, "un muro de contención cayó sobre la vía provocando un choque con un tren" de corta distancia cerca del municipio de Gelida, a unos 40 kilómetros de Barcelona, informó Protección Civil.

Un maquinista en prácticas, que se encontraba en la cabina junto a otros compañeros y al conductor principal, falleció, y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, indicaron fuentes del gobierno catalán.

  • Las primeras hipótesis apuntan a que el muro se desprendió a causa del temporal de lluvias que afectó en los últimos días a Cataluña e impactó contra el tren.

Tras el accidente, que dejó la parte delantera del convoy completamente abollada, la circulación de los trenes de corta distancia de esta poblada región del noreste español, que cada día utilizan cientos de miles de pasajeros, principalmente para llegar a Barcelona,

quedó "suspendida (...) ante los efectos que el temporal está provocando en la infraestructura", indicó el gestor de la red Adif.

Accidente ferroviario en Cataluña: causas y consecuencias

Este nuevo accidente se produjo mientras el país sigue conmocionado por la colisión el domingo de dos trenes, con alrededor de 500 pasajeros a bordo, cerca de la localidad de Adamuz, en Andalucía, en el sur.

  • Este miércoles se encontró otro cuerpo en el lugar del siniestro, elevando a 43 el saldo de fallecidos. Además, 37 heridos permanecen ingresados, nueve en cuidados intensivos.

- "Es demasiado" -

Los expertos buscan todavía las causas de la peor tragedia ferroviaria del país desde que en 2013 otro descarrilamiento causara la muerte de 80 personas poco antes de llegar a la ciudad gallega de Santiago de Compostela.

La sucesión de accidentes puso en el punto de mira al servicio ferroviario español, orgullo nacional durante años, y al gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez, quien el lunes prometió "dar con la verdad" sobre un accidente del que todavía quedan muchos interrogantes.

El sindicato de conductores ferroviarios SEMAF anunció en un comunicado su intención de convocar una huelga general al considerar "inadmisible esta situación de deterioro constante del ferrocarril".

"Esto es demasiado", escribió en X Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, principal formación de la oposición (PP, derecha), tras el accidente en Gelida.

"Retrasos constantes, trenes llenos, averías, excusas y accidentes. Lo advertimos desde hace mucho tiempo. Ya basta", criticó de su lado la formación independentista catalana Junts per Catalunya en su cuenta de X.

El ministro de Transportes español, Óscar Puente, aseguró que espera dialogar con los maquinistas para desconvocar la huelga y defendió que el accidente de Cataluña ocurrió por causas que "nada tienen que ver con el servicio ferroviario", sino más bien "meteorológicas".

La inquietud, sin embargo, se ha instalado en algunos usuarios y visitantes de este país, segundo destino turístico mundial.

"Últimamente temblaban los trenes", describió a AFPTV Raluca María Pasca, una camarera de 45 años que estaba en la estación de tren de Córdoba.

"Acaba de ocurrir también en Barcelona, dos veces ya es mucho", opinó Alexandra Leroy, una turista francesa en la ciudad andaluza, que confesaba estar "un poquito" preocupada.

Investigación y reacciones oficiales tras los accidentes

Los últimos coches de un tren del operador privado italiano Iryo descarrilaron a la altura de Adamuz cuando cubrían la ruta de Málaga a Madrid. Dos vagones acabaron sobre la vía contigua justo cuando iba a pasar un tren de la compañía pública española Renfe,

que iba en sentido contrario, desde Madrid a Huelva, y que acabó impactando contra ellos.

Los investigadores descartaron inicialmente como causa del accidente un exceso de velocidad de los dos aparatos, que además chocaron en una recta, o un error humano, por lo que ahora buscan las explicaciones en las vías y los trenes.

Una foto de la Guardia Civil en la que se puede ver a los agentes inspeccionando un raíl al que le falta un trozo centró muchas de las especulaciones.

El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, rechazó de plano la hipótesis de un sabotaje.

"Nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje, sino en todo momento y en todas circunstancias, cuestiones técnicas y relativas a lo que es el transporte ferroviario", explicó el martes.

La investigación apunta a ser un proceso "complejísimo", resaltó de su lado el ministro de Transportes.

"Esto va a ser largo", indicó Puente en una entrevista con la televisión pública.

Inaugurada en 1992, la red de alta velocidad española es la segunda más importante del mundo, por detrás de la de China, con 4.000 kilómetros de vías de este tipo.