Estamos conmemorando un año de la muerte de María Fernanda, esta estudiante que junto con otros compañeros fue arrollada por un camión de la ruta 368, mientras esperaba la unidad de transporte público en el Periferico, ahí a apenas unos pasos de su escuela. Una muerte que cimbró a la comunidad universitaria y a la comunidad en general y en Jalisco y que hizo que el gobernador, Aristóteles Sandoval, después de unas sendas manifestaciones que le exigieron resultados en materia de transporte y sobre todo de mejorar las condiciones en que este servicio público se brinda a la población, se echara para atrás y desautorizara un aumento a 7 pesos y ordenara por decreto que ese aumento se revirtiera.

Durante meses los camiones estuvieron cobrando 6 pesos esperando la mejora del servicio, esperando que las condiciones que puso el Gobierno del Estado que resultaron por ciento insuficientes se cumplieran, dichas concisiones eran que los choferes tuvieran uniforme, que trabajara con un esquema de seguridad social, que no estuvieran cobrando por comisión, que tuvieran las unidades una pantalla que indicara su ruta y también que tuvieran cámaras que registraran todos los momentos que se viven en esas unidades, esas condiciones se han venido cumpliendo de manera paulatina en ciertas rutas y hoy hay ciertas decenas de rutas que ya pueden cobrar 7 pesos porque han cumplido esas condiciones.

Lamentablemente el servicio de transporte no ha mejorado y no ha mejorado porque ha faltado voluntad política por parte de la autoridad para hacer valer la ley. Incluso las rutas que hoy cobran 7 pesos siguen en condiciones deplorables brindando el servicio, por ejemplo se corretean entre sí, en muchos casos los choferes no dan la parada donde debieran y cuando paran los usuarios no pueden subir porque las unidades van llenas. Han sido muy pocas por ciento las unidades que se han sustituido y hay otras que ya estaban en operación que solamente al ponerles pantallas y cámaras se les ha autorizado cobrar 7 pesos, se les ha certificado.

La gente a un año de la muerte de María Fernanda no ha visto el cambio tan cacaraqueando por parte del gobierno del estado en materia de transporte, pero lo peor, el propio gobierno ni siquiera ha podido cumplir su palabra de hacer transparente el servicio del transporte. Hoy un año de la muerte de María Fernanda, no tenemos la seguridad ni la certeza que haya un padrón transparente para saber si quiera, quién nos está brindando ese servicio de transporte. Y peor, hoy no existen las condiciones que nos aseguren que el crimen, porque eso fuel, el crimen de la muerte de María Fernanda no se va volver a repetir.

Café chejov cuadro

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