Guadalajara, Jalisco.

Mayor fue el espectáculo de las entradas de los pugilistas que el combate en el que Julio César Chávez Jr. noqueó en 86 segundos al colombiano Evert Bravo.

En San Juan de los Lagos las expectativas eran gigantescas por el regreso del hijo de la leyenda por lo que miles se volcaron al Estadio R. Márquez pagando boletos de hasta tres mil pesos.

Sin embargo no toda la gente estaba con el Jr. y la afición apoyó al colombiano en su camino al ring. Por su parte, Julito tuvo ayuda hasta para llegar al cuadrilátero para que no se mojara con los charcos. Lo que más animó a los presentes fueron los fuegos artificiales para hacer algarabía por un boxeador que más tarde sería acusado de ratero.

Después del sonar de la campaña hubo un par de intercambios y bastó el primer golpe que encontró el hígado del sudamericano para que Chávez Jr. pudiera mover su puño otra vez pero celebrando la victoria al minuto con 26 segundos.

Los abucheos, gritos de “Canelo, Canelo, Canelo” e inconformidad se hicieron presentes hasta que el Gran Campeón Mexicano tuvo que hacer uso de su gran poder sobre las masas para que pudieran aceptar el teatro de su hijo.

David Nava

David Nava

Egresado del ITESO, en la carrera de Comunicación y Periodismo, generación 2014-2018.
David Nava

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