Por altos riesgos durante lluvias, expertos urgen a replantear modelo de crecimiento urbano en GDL
Fotografía de archivo. Francisco Canedo/Xinhua




Guadalajara, Jalisco.

Investigadores de la Universidad de Guadalajara identifican zonas de alto riesgo y presentan proyectos piloto para reducir el impacto de las lluvias en el Área Metropolitana de Guadalajara

Advirtieron que varios de los puntos más peligrosos de la ciudad mantienen antecedentes de afectaciones graves e incluso pérdidas humanas, por lo que urgieron a replantear el modelo de gestión urbana e hídrica.

Entre las zonas identificadas como más críticas destacan Plaza del Sol, el paso a desnivel de 8 de Julio y Washington, Patria y Malecón, Puerto Melaque, San Andrés, Santa Anita, San Agustín y diversos puntos cercanos al canal de Las Pintas, sitios que históricamente registran severos encharcamientos e inundaciones durante tormentas intensas.

Ante este panorama, los investigadores de la UdeG, propusieron implementar un modelo de gestión hídrica conocido internacionalmente como “Ciudad Esponja”, una estrategia que busca recuperar la capacidad natural del suelo para absorber y retener agua de lluvia.

La propuesta contempla incrementar áreas verdes, crear superficies permeables, construir sistemas de infiltración y retención de escurrimientos, así como recuperar espacios naturales que permitan disminuir la velocidad y volumen del agua que llega a las zonas urbanizadas.

El arquitecto e investigador de la UdeG, Jorge Fernández Acosta, explicó que el objetivo no es evitar totalmente las inundaciones, sino reducir significativamente los daños que generan.

Añadió que las soluciones deben enfocarse en las zonas donde se originan los escurrimientos y no únicamente en los lugares donde el agua termina acumulándose.

Como parte de la propuesta, los especialistas presentaron tres proyectos piloto considerados estratégicos para disminuir los riesgos de inundación en el AMG.

La primera intervención se plantea en el Arroyo Hondo, en las inmediaciones de La Martinica y Tabachines, en Zapopan, una de las cuencas con mayor generación de escurrimientos durante las lluvias.

La segunda corresponde al Arroyo Seco, en la zona de El Briseño y Santa Ana Tepetitlán, donde el crecimiento urbano ha incrementado la impermeabilización del suelo y la velocidad con la que escurre el agua.

La tercera propuesta se ubica en el Arroyo Osorio, cerca del Parque Solidaridad, un punto estratégico para la regulación de escurrimientos en la zona oriente de la metrópoli.

Los investigadores consideran que estos proyectos podrían convertirse en modelos replicables para otras áreas vulnerables del Área Metropolitana de Guadalajara

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Isaura López Villalobos