Tacto remoto: el séptimo sentido humano
La piel de las manos humanas posee una extraordinaria sensibilidad para detectar estímulos muy sutiles. Foto: Rawpixel- Freepik.




Salud.

Los seres humanos poseen una forma de tacto a distancia que hasta ahora se desconocía.

Se trata de la capacidad de percibir objetos sin contacto directo, gracias a la extraordinaria sensibilidad de la piel de sus manos para detectar estímulos muy sutiles, al igual que sucede con algunas aves, que tiene este sentido en su pico, según investigadores británicos.

Investigadores del Reino Unido confirman tacto remoto en humanos

— Investigadores de Universidad Queen Mary de Londres y del University College de Londres, ambos en el Reino Unido, han presentado la primera evidencia de que los seres humanos son capaces de percibir objetos sin tocarlos directamente.

— Se sabía que el ‘tacto remoto’ lo poseen ciertas aves zancudas como los ‘correlimos’ y los chorlitos, que lo utilizan para detectar presas ocultas bajo la arena con sus picos, pero se ignoraba que las personas disponen de esta capacidad sensorial.

— Los investigadores pidieron a un grupo de personas que movieran suavemente los dedos sobre la arena para localizar un cubo oculto, revelando que tenían una capacidad de ‘tacto remoto’ comparable a la observada en las aves zancudas.

El tacto humano se entiende generalmente como un sentido proximal, limitado a lo que tocamos físicamente.

Sin embargo, este enfoque ha quedado en entredicho debido a los hallazgos acerca de los sistemas sensoriales efectuados por investigadores de las universidades Queen Mary de Londres (QMUL, por sus siglas en inglés) y University College de Londres (UCL), ambas en el Reino Unido.

“El ‘tacto remoto’ permite detectar objetos enterrados bajo materiales granulares mediante las sutiles señales mecánicas transmitidas a través del medio, al aplicar una presión en movimiento cerca del objeto”, explican los investigadores.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

Los seres humanos poseen una forma de tacto a distancia, similar a la de ciertas aves, que hasta ahora se desconocía. Foto: Rawpixel- Freepik.

Comparación entre tacto humano y aves playeras

El pico sensitivo de las aves playeras.

Señalan que ciertas aves playeras, como los ‘correlimos’ y los chorlitos, utilizan esta capacidad sensorial para detectar, mediante sus picos, presas ocultas bajo la arena.

Los investigadores de las universidades QMUL y UCL descubrieron que los humanos poseen una capacidad similar, siendo la primera vez que se observa este “séptimo sentido” en las personas (además de la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y la propiocepción o capacidad de percibir la posición y el movimiento de nuestro propio cuerpo).

El experimento consistió en que los participantes en el estudio movieran suavemente los dedos de sus manos sobre la superficie de la arena situada en un recipiente para localizar un cubo oculto dentro de dicho material granular a antes de tocarlo.

Esto permitió evaluar la sensibilidad de las yemas de sus dedos a las señales táctiles de objetos enterrados, explican.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

El ‘tacto remoto’ permite a las personas percibir objetos sin tocarlos directamente, según un equipo británico de investigadores. Foto: Freepik.

Así se descubrió que los humanos poseemos una capacidad de ‘tacto a distancia’ comparable a la de las aves playeras, a pesar de que carecemos de las estructuras especializadas como las que tienen esas criaturas en su pico y que les posibilitan ese sentido.

La investigación también reveló que las manos humanas son extraordinariamente sensibles, capaces de detectar la presencia de objetos enterrados al percibir mínimos desplazamientos en la arena circundante.

Tacto humano: más sensible que el robótico.

  • Al comparar la capacidad de tacto remoto de una persona con la de un sensor robótico, los humanos alcanzaron una precisión del 70,7 %, mientras que el robot podía detectar objetos a distancias ligeramente mayores, pero a menudo generaba falsos positivos, lo que resultaba en una precisión general de solo el 40 %, explican desde las universidades.

Esta investigación confirma que las personas pueden percibir un objeto antes del contacto físico, una capacidad sorprendente para un sentido que generalmente se asocia con objetos que entran en contacto directo con nosotros, según explican los investigadores.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

Los chorlitos, como el de esta imagen, son un género de aves compuesto por numerosas especies, algunas de las cuales utilizan una forma de “contacto remoto”. EFE/ Jeffrey Arguedas

Enfatizan que estos descubrimientos no solo amplían nuestra comprensión del alcance del sentido del tacto humano, sino que además ofrecen valiosos puntos de referencia para mejorar la tecnología de asistencia y la detección táctil robótica.

“Estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de robots capaces de realizar operaciones delicadas, como localizar artefactos arqueológicos sin dañarlos o explorar terrenos arenosos o granulares, como el suelo marciano o los fondos oceánicos”, según uno de los autores, Zhengqi Chen, investigador del Laboratorio de Robótica Avanzada de QMUL.

Al usar la percepción humana como modelo, los ingenieros podrán diseñar sistemas robóticos que integren una sensibilidad táctil natural para aplicaciones del mundo real, como tareas de sondeo, excavación o búsqueda en entornos con una visibilidad limitada, anticipan desde la QMUL y la UCL. 

Implicaciones y perspectivas del tacto remoto humano

Ampliando el conocimiento del mundo perceptivo.

“Este estudio cambia nuestra concepción del mundo perceptivo (lo que se llama el “campo receptivo”) en los seres vivos, incluidos los seres humanos”, señala Elisabetta Versace, profesora titular de Psicología y directora del Laboratorio de Mentes Preparadas de QMUL, quien ideó los experimentos con humanos.

“Los mecanismos que utilizan los chorlitos, los ibis y los humanos son muy diferentes, aunque pueden cumplir la misma función”, señala Versace, en una entrevista con EFE.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

Imagen técnica del estudio sobre la detección táctil en medios granulares. (a) Montaje experimental con humanos: un participante introduce un dedo en una caja llena de arena, con una tira de LED que guía la trayectoria y un cubo enterrado en posiciones fijas. (b) Montaje experimental con robots: un brazo UR5 con un sensor táctil y un cubo enterrado en la arena. (c) Esquema del proceso de exploración”. Foto: Queen Mary University of London.

Explica que “algunas aves especializadas en buscar alimento mediante el tacto, en lugar de con la vista, han desarrollado un sistema especializado en su pico”.

“El pico es el principal órgano que utilizan las aves para manipular objetos, mientras que los humanos usamos las manos para este fin”, puntualiza.

Versace destaca que “la sensibilidad y la flexibilidad del sistema somatosensorial humano (encargado de procesar estímulos como el tacto, la temperatura, el dolor y la posición del cuerpo), ha evolucionado hasta dotarnos de una sensibilidad fina ante características muy diversas, gracias a receptores especializados sensibles a diferentes tipos de estimulación”.

Nuestra representación mental de la realidad

“Algunos órganos sensoriales (receptores) humanos son sensibles a movimientos mínimos de la piel, como el contacto inicial al agarrar un objeto; mientras que otros son sensibles a la estimulación prolongada, la presión o la textura…”, apunta.

“Lo más interesante es que la información recopilada por los distintos receptores especializados en diferentes estímulos converge para brindarnos una sensación unificada que utilizamos para construir nuestros modelos de la realidad o representación mental del mundo que nos rodea”, según pone de relieve.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

Algunas aves playeras zancudas, como el Tringa flavipes (Lesser yellowlegs o playero menor de patas amarillas) utilizan el de tacto remoto mediante sus picos para localizar presas ocultas en la arena. Foto: Lesser yellowlegs bunche beach (31791842132).jpg - Wikimedia Commons.

Esta psicóloga explica que “el tacto humano ha desarrollado una sensibilidad extraordinaria en la piel, el órgano sensorial más grande del ser humano (aproximadamente 1,8 metros cuadrados o m² en un adulto promedio), que nos permite detectar y discriminar estímulos muy sutiles con enorme flexibilidad”.

“La sensibilidad combinada de diferentes receptores, incluidos los del tacto, nos brinda esta flexibilidad sensorial extraordinaria, que puede sernos útil en situaciones nuevas”, puntualiza.

“Ahora que conocemos esta capacidad humana de tacto a distancia, podemos encontrar nuevas formas de utilizarla y explorar los límites reales de la percepción humana”, señala Versace, que a modo de conclusión, recomienda visualizar el video explicativo del este hallazgo, en https://youtu.be/6hpuLojesyQ? si=dCgutra2EwUADlyX.

Tacto remoto: el séptimo sentido humano

Dibujo de un ‘correlimos’ (corvo gordo) produciendo un campo de presión con su pico en un sedimento arenoso de una hipotética marisma, con una presa potencial enterrada en la arena. Modificado de de Fouw et al. (2016) Animal Behaviour. Foto: Autor: de Fouw. Imagen facilitada por Queen Mary University of London.

Daniel Galilea.