Sobrevivientes del 22 de Abril de 1992 exigen una mesa de diálogo para revisar el Fideicomiso y su viabilidad futura
Fotografía: Ignacio Pérez Vega




Guadalajara, Jalisco.

Sobrevivientes de las explosiones del 22 de abril de 1992 explicaron que las condiciones en las que llegan al aniversario número 31 de la tragedia es una de las más adversas en la historia de su lucha.

En rueda de prensa realizada en el jardín de San Sebastián de Analco, los lesionados que tienen alguna secuela de la tragedia, relataron que emocionalmente están casi al mismo nivel del que estaban al día siguiente de la tragedia, con incertidumbre jurídica y anímica, pues no saben qué pasará con ellos.

Sonia Solórzano Romo, lesionada e integrante del colectivo de víctimas del 22 de abril, expresó su rechazo a la modificación de las reglas de operación del Fideicomiso de Apoyo de Seguridad Social (FIASS), del cual se paga una pensión mensual a 54 afectados y demandó claridad, transparencia y una mesa de diálogo, para abordar el tema del cambio del parámetro que utilizan para entregarles la pensión, ahora con base en UMAS en lugar de salarios mínimos.

“Si ustedes mal no recuerdan sufrimos unas explosiones del 22 de abril nos hicieron víctimas. El día 14 de marzo (cuando se aprobaron los cambios al Fideicomiso) nos sentimos igual, es como si hubiera vuelto a explotar. Aún no entendemos qué pasó en la Junta del Comité de ese 14 de marzo (en Palacio de Gobierno) , si estamos dolidos, es como si nos hubieran mandado otra vez al hospital, estamos perdidos, no sabemos qué sigue con nosotros. Sí estamos emocionalmente inestables porque son 31 años de lucha, donde nuestros cuerpos nos dicen ya basta y la Comisión de Derechos Humanos escucha unas cuantas voces, pero no nos escuchan a los 54”, precisó Sonia Solorzano.

Los lesionados que reciben la pensión explicaron que no están de acuerdo con los cambios al convenio con el que opera el FIASS, porque sostienen que detrás existe “un manejo amañado” que no garantiza la viabilidad financiera del mismo a futuro.

Los lesionados demandan una disculpa pública de quien encabeza el FIASS, por lo que consideran una agresión del personal y una revictimización a los sobrevivientes de la tragedia, ocurrida un miércoles 22 de abril de 1992.


Ignacio Pérez Vega