El Cairo, Egipto.
La reciente retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los recortes financieros están dificultando la reconstrucción de los sistemas de salud de algunos países de Oriente Medio, dijo este miércoles a EFE la directora de regional de la organización para el Mediterráneo Oriental, Hanan Balkhy.
Impacto de la retirada de Estados Unidos y recortes financieros
En una entrevista en la sede en El Cairo de la OMS para el Mediterráneo Oriental, que abarca desde Marruecos a Afganistán y comprende una población de 750 millones de personas, Balkhy recuerda que muchos de estos países "ya están luchando por mantener, reconstruir y continuar su acceso a la atención médica".
Es el caso de territorios en guerra como Sudán, el Yemen o la Franja de Gaza, cuyos sistemas de salud han quedado totalmente dilapidados y sus instalaciones sanitarias "están siendo gravemente atacadas", por lo que la OMS está buscando formas para "intentar identificar las mejores maneras de apoyar la rehabilitación" de estos servicios.
"La ayuda oficial al desarrollo está disminuyendo significativamente,
por lo que necesitamos reflexionar y reorganizar nuestro funcionamiento en nuestros Estados miembros", afirma Balkhy al recordar los retos a los que se enfrenta su organización en un momento crítico para las agencias humanitarias.
Recortes a las operaciones
La semana pasada, la Administración estadounidense de Donald Trump se retiró oficialmente de la OMS, algo que la agencia de la ONU ha lamentado profundamente por el perjuicio que supone a la organización que uno de sus mayores donantes desaparezca del mapa.
Sin embargo, Estados Unidos -que acusa a la agencia de la ONU de ser influenciada políticamente por China- no pagó sus cuotas a la organización en los dos últimos años, estimadas en unos 260 millones de dólares, lo que está provocando severos problemas en las operaciones de la OMS.
"Tuvimos que recortar algunas operaciones, y creo que el daño significativo ya se ha producido, porque muchas clínicas tuvieron que cerrar. En Afganistán, por ejemplo, cerca de 400 clínicas tuvieron que cerrar",
lamenta Balkhy, al recordar que las operaciones sanitarias también se han visto reducidas en Sudán.
Desafíos en vigilancia y atención sanitaria en contextos de conflicto
La responsable recuerda que, además de los conflictos, alrededor de una decena de los países de la región se enfrentan a "sanciones significativas" y ello requiere "formas innovadoras de pensar en cómo mantener la atención sanitaria en estos contextos".
En la zona del Mediterráneo Oriental también se encuentra alrededor del 46 % de la población desplazada interna en el mundo. Sudán, por ejemplo, es el escenario de la peor crisis de desplazamiento del planeta, ya que unas 13 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares por la guerra.
"Estos son algunos de los problemas a los que nos enfrentamos. Y, por supuesto, las donaciones están disminuyendo", lamenta.
La vigilancia de brotes, en peligro
Otra de las cuestiones relacionadas con los recortes a la financiación que preocupa, y mucho, a Balkhy es que la OMS ha tenido que reducir su apoyo inmediato para la vigilancia de brotes, algo que dificulta el hecho de "asegurar que todo el mundo esté protegido y al tanto de estos patógenos emergentes y reemergentes".
Esto afecta, por ejemplo, a las opciones de "cortar de raíz" la polio en la Franja de Gaza y contar con "una sólida capacidad de vigilancia para identificar un patógeno reemergente después de 20 años" en el enclave palestino, cuyo sistema sanitario está al borde del colapso tras casi dos años y medio de ofensiva israelí.
"Los patógenos no conocen fronteras. Cruzarán el umbral transportados por humanos, animales y carga.
Me preocupa mucho nuestra capacidad para detectar patógenos para la vigilancia, la detección temprana y la respuesta, e informar al mundo", sentencia la responsable.
UDGTV
Radio UdeG
























