Neurocrianza, entendiendo el cerebro de nuestros hijos
Neurocriar es darles a nuestros hijos un amor incondicional y las mejores herramientas para crecer con una salud mental y emocional óptima. Foto: Christina Matviikiv-Unsplash.




EDUCACIÓN

La neuroeducadora Elvira Perejón ofrece diez propuestas prácticas para ‘neurocriar’ a nuestros hijos, aplicando una nueva metodología basada en la evidencia científica, que fusiona la educación basada en el funcionamiento del cerebro infantil, el amor incondicional hacia el niño y la crianza respetuosa.

DESTACADOS:

  • La neurocrianza aporta herramientas y propone hábitos para conseguir que nuestros hijos crezcan con salud mental y emocional y sean capaces de vivir y sentir plenamente, con confianza en sí mismos, señala la neuroeducadora Elvira Perejón
  • El método para ‘neurocriar’ se asienta en tres pilares: la neuroeducación, sistema de enseñanza que combina neurología, psicología y pedagogía; el amor incondicional hacia los hijos y su crianza respetuosa, según explica Perejón, autora del libro ‘Educar con cerebro’.
  • “Neurocriar consiste en educar y criar a nuestros hijos, con amor y respeto, basándonos en el funcionamiento de su cerebro y en su capacidad de reconfigurarse mediante el aprendizaje y las experiencias. Es el arte de sembrar amor incondicional, regar con presencia consciente y cosechar seguridad emocional”, enfatiza.

“El cerebro infantil es extraordinariamente plástico, capaz de adaptarse, crecer y reconfigurarse en función de las experiencias que vive. Así, un niño puede reaprender y su cerebro puede modificarse”, señala la neuroeducadora y madre Elvira Perejón.

Esta cualidad del cerebro de reconfigurarse y moldearse, denominada plasticidad cerebral, es uno de los aspectos que tiene en cuenta la neuroeducación, disciplina basada en la evidencia científica, y que, a su vez, es uno de los pilares de la neurocrianza, la nueva metodología que aplica Perejón. 

Los otros dos pilares de neurocrianza, que esta especialista explica en su libro ‘Educar con cerebro’, son el amor incondicional hacia los hijos y su crianza respetuosa.

Neurocrianza, entendiendo el cerebro de nuestros hijos

El libro ‘Educar con cerebro’ propone una metodología para criar a nuestros hijos que une la neuroeducación y el amor incondicional. Foto: Penguin Random House.

Perejón es neuroeducadora y especialista en neuropsicología, dificultades de aprendizaje y estimulación temprana; y ha ejercido como maestra infantil y primaria. Su experiencia abarca la estimulación musical temprana, la literatura infantil respetuosa y el aprendizaje basado en el juego, y codirige la plataforma Educación Incondicional (https://educacionincondicional.com).

La neuroeducación, uno de los componentes de la neurocrianza, integra conocimientos de neurología, psicología, ciencia cognitiva y pedagogía para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje, mediante estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro infantil, según fuentes especializadas.

Esta rama diseña estrategias educativas sustentadas en las evidencias científicas sobre el funcionamiento cerebral durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, enfocándose en cómo se adquieren, almacenan, recuerdan y olvidan los conocimientos, combinándolas con las evidencias de otras ramas del saber. 

La neuroeducación busca configurar el aprendizaje de la forma que mejor encaje en el desarrollo del cerebro del niño, teniendo en cuenta que puede ser moldeado mediante el aprendizaje continuo y nuevas experiencias, gracias a su plasticidad, lo cual implica que “todos los alumnos pueden mejorar”.

Neurocrianza, entendiendo el cerebro de nuestros hijos

El aprendizaje basado en el juego estimula el desarrollo cerebral infantil y fomenta la autonomía y creatividad de los hijos. Foto: Freepik

Las estrategias neuroeducativas buscan optimizar el aprendizaje de los alumnos, fomentando que mantengan su atención, retengan lo aprendido y vivan la enseñanza como una experiencia placentera, teniendo en cuenta factores como la motivación, la confianza, la curiosidad, el interés y las emociones. 

“De la unión de la neuroeducación, con la crianza respetuosa y amor incondicional hacia nuestros hijos, resulta la metodología de la neurocrianza, que, basándose en la evidencia, ofrece a las niñas y niños retos y experiencias que les permitan explorar sus habilidades y descubrir sus fortalezas”, explica Perejón.

“Neurocriar a nuestros hijos es darles las mejores herramientas para que crezcan con una salud mental y emocional óptima”, porque “el mayor regalo que podemos hacerles es la capacidad de vivir y sentir plenamente, con confianza en sí mismos”, enfatiza.

Decálogo para criar con cerebro, amor y respeto.

“Cuando entendemos cómo funciona el cerebro infantil, educar resulta más sencillo”, enfatiza Perejón, que a continuación ofrece a los padres 10 claves para entender la neurocrianza y aplicarla. 

1.- Cuidar el cerebro infantil no es una moda, es urgente.

“En los primeros seis años de vida se construyen millones de conexiones neuronales. Cada palabra, cada juego, cada experiencia deja huella. No se trata de educar a la perfección, sino de hacerlo con conciencia, respeto mutuo y amor incondicional. Neurocriar es sembrar desde la raíz”, señala.

2.- El cambio empieza en el adulto que acompaña la infancia.

“No podemos guiar cerebros inmaduros desde el automatismo adulto. El primer paso para neurocriar consiste en comprender nuestras propias reacciones y regularnos. Las niñas y los niños no aprenden lo que decimos los adultos, sino que aprenden lo que somos. Criar también es transformarse”, puntualiza.

3.- Las necesidades básicas del cerebro no son negociables.

“Sueño, alimentación, movimiento, juego y vínculo de apego seguro conforman el ABC del desarrollo cerebral. Sin una buena nutrición física, cognitiva y emocional, no hay aprendizaje sano ni salud mental posible. Atender estas raíces permite que la infancia despliegue todo su potencial”, según Perejón.

4.- Jugar no es un lujo, es una necesidad cerebral. 

Perejón considera que “el juego es una forma natural de aprendizaje donde se estimulan las funciones ejecutivas, la empatía y la autorregulación. No es un descanso del aprendizaje: es aprendizaje puro. Cuando el niño juega en el suelo, con cajas, con barro o con cojines estamos fomentando su salud emocional”.

5.- La música empieza en tu voz: utilízala. 

“No necesitas cantar bien ni tocar un instrumento. Tu voz, tus juegos de regazo, tus cuentos cantados son neurociencia en acción. La música estimula el lenguaje, la memoria y el vínculo. Es gratuita, poderosa y transforma la relación con el niño. Regálales a tus hijos una infancia ‘con banda sonora’” enfatiza.

6.- ¿Pantallas antes de los 6 años? ¡No, gracias!.

“El uso de pantallas altera el desarrollo cerebral, por lo que no deben usarse bajo ningún concepto entre los 0 y 6 años de edad. Después de los 6 años, deberían ser la última opción de ocio infantil. Los niños necesitan experiencias reales, en lugar de pantallas, y sobre todo, necesitan ver a sus padres como ejemplo. La neurocrianza incluye soluciones y estrategias prácticas para reducir el uso de pantallas en los niños”, explica.  

7.- Las rabietas son oportunidades de aprendizaje.

“Cada desborde del niño es una petición de ayuda. Detrás del ‘mal comportamiento’ infantil hay una necesidad no cubierta. Observa a tus hijos sin emitir juicios, valida lo que sienten, conecta con ellos antes de corregirlos. La conducta es solo la punta del iceberg. Aprende a mirar lo que hay debajo”, señala.

8.- Sentirse culpable es frecuente, pero no debe guiar la crianza.

Para Perejón “dudar no significa hacerlo mal. La culpa y el miedo, ante posibles errores, surgen a veces durante la crianza, pero no deben guiarla, y podemos transformar esos sentimientos en conciencia si dejamos de buscar la perfección y empezamos a educar con intención”. 

“Criar con cerebro, corazón y conciencia, desde el apego seguro, no desde la inseguridad, es una práctica diaria” apunta.

9.- Los límites saludables sostienen la crianza.

“El cerebro del niño necesita normas y límites claros para sentirse seguro. Decir ‘no’ desde la comprensión, la conexión, el respeto mutuo y la calma, sin castigos, chantajes, premios ni amenazas, le enseña mucho. Si un día no lo haces así, pide perdón, que eso también educa. Ser coherentes, firmes y actuar desde el amor incondicional sostiene la crianza”, puntualiza.

10.- Neurocriar no es exigirse más: es educar a fuego lento.

“No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de hacerlo con conciencia y desde el conocimiento. Neurocriar es acompañar con respeto mutuo, escuchar más, estar más presente, dejando de actuar de modo automático”, señala Perejón. 

Añade que “cuando sabemos cómo se desarrolla el cerebro infantil, y también cómo cambia el nuestro, podemos ofrecer a la infancia herramientas reales para vivir, no solo para sobrevivir”.

“La neurocrianza es el arte de sembrar amor incondicional, regar con presencia consciente y cosechar seguridad emocional”, concluye la neuroeducadora Elvira Perejón.