Guadalajara, Jalisco.
Tan popular es entre su comunidad, que hasta la porra llegó al sexto y último informe del rector general de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí.
Empezó por referirse a su familia, la que le enseñó a pensar en manada. Como era el último informe hasta se llevó sus pañuelos desechables por si se ofrecían.
Su último informe lo contó en 10 capítulos, el primero comenzó con la anécdota de El Tuito, una zona donde los jóvenes estudiaban a 40 grados por falta de un transformador, lo cual quedó solucionado al comprar uno y otros 30 más.
Fueron dos mil 186 días y entre los episodios más críticos que le tocaron en su rectorado, estuvo el de la pandemia.
“Pienso cuando nos amenazó una pandemia y esta mente colectiva puso todos sus recursos para cuidar a los jaliscienses, pienso en cientos de marchas por las que esta comunidad se vio obligada a salir a las calles con toda su fuerza para defender su autonomía,
pienso en todo el orgullo que nos tuvimos que tragar, pero me enorgullece saber que, de dignidad, no nos tragamos ni una gota”.
Destacó la apertura de cuatro nuevos centros universitarios, la obtención de un presupuesto constitucional y la aplicación de la cero tolerancia contra la violencia de género.
La Universidad de Guadalajara fue la primera a nivel nacional en ofrecer un lugar para todas y todos con el 100 por ciento de admisión a prepas; durante su rectorado se modernizaron todas las aulas para tener espacios dignos.
- En solo seis años la UdeG logró crear 51 mil espacios en las aulas.
Además, durante su periodo como rector se aprobó la reforma que garantiza un fondo de pensiones sano; otro de los logros de la institución fue acercar los servicios de salud a comunidades con el programa Nos Late Servir.
"La Universidad de Guadalajara trabaja para quienes quieren cambiar el mundo, para quienes estudiar es una tercera o cuarta jornada porque además de estudiar hay que trabajar; nuestros estudiantes no tienen toda la tarde libre para hacer sus tareas, como en otros lugares;
la Universidad trabaja para los que luchan cada día de su vida; para las rebeldes; para los soñadores; para las revolucionarias; sobre todo para quienes tienen esperanza".
Y aunque algunos no lo creyeron, sí concluyó su rectorado.
“Nos costó trabajo y nadie nos creía, pero llegamos hasta el último día y hubo propuestas, iniciativas, pero nunca iba a dejar el trabajo más bonito del mundo ni a esta manada, ni un solo día, desde los 17 años era el sueño profesional de mi vida y no cambio mi vida de rector por tres o seis años en otro cargo y aquí estamos, querida manada”.
Villanueva, es un rector que se distinguió por ser humano, demasiado humano con sus mensajes emotivos, con memes, pastelazos, juegos como el León que conecta bastante bien con su joven manada.
“Querida Karla: lo que hace que el trabajo de ser rector de la UdeG sea el trabajo más bonito del mundo es la convivencia diaria, el encuentro sincero, la felicidad de lo cotidiano, es que puedes cambiar una vida y por una sola vida todo el esfuerzo vale la pena,
pero aquí, desde esta responsabilidad se cambian miles, se cambian cientos de miles y con los años, se cambia la vida a millones de personas, eso es lo que hace que esto sea el trabajo más bonito del mundo”.
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