La Gloria, una comunidad más en el abandono




Por Luz Atilano

Dos caminos pueden transitarse para llegar, desde la cabecera municipal, a la comunidad de La Gloria, ubicada al este de Lagos de Moreno: por la carretera que lleva a Comanja de Corona y que pasando la presa de La Sauceda se convierte en terracería, o por el camino que es todo terracería desde la comunidad vecina de Las Palomas.

Ambos, como es característico de gran parte de la zona rural, implican dificultad. Y esta se agrava si se acude durante la temporada de lluvias, pues el deterioro y la falta de mantenimiento a estas brechas vuelven casi inaccesible el paso con el lodo y los enormes baches que se generan.

«Los caminos ahorita en tiempos de lluvia se descomponen y pues sí batalla la gente porque ya ve que los camiones de (extracción) de arena hacen su despapaye y con tanta agua…».

«Nosotros lo que necesitamos es que (reparen) los caminos porque el gobierno no puede nada, yo soy comisariado de aquí y he ido a Desarrollo Rural para pedir máquinas y nunca las mandan, hemos ido hasta Guadalajara para eso y nos dijeron que cuando se hizo la presa (de La Sauceda) era cuando debimos haber pedido pero que no pedimos… y ahora ya no».

«Pues acá abajo sí está bien porque los camiones nos ayudan a arreglarlos, lo de la arena, pero acá casi no pasan y ya no nos ayudan a arreglarlos… se necesita meter maquinaria. ¿Sabe desde dónde se arrienda lo del municipio, del gobierno?, de Las Palomas para atrás, para acá ni se asoman».

«Los caminos están muy feos y muy angostitos, ni se puede pasar».

«Y también el mismo río, la mismo río desbarrancó el camino y ya no se puede pasar. Para acá para el rancho todavía no llegan con el pavimento, ni llegarán…».

«Los caminos están en pésimas condiciones, nunca arreglan hasta acá pero para que los arreglen nosotros tenemos que aportar para el diésel y son gastos que pues… a veces no podemos».

A esos caminos se enfrentan habitantes de La Gloria cada vez que requieren acudir a Lagos, y así lo llaman porque para ellos pareciera ser punto y aparte al no contar con prácticamente ninguno de los servicios públicos administrados por el municipio: persisten sin un servicio regular de energía eléctrica ni alumbrado público, sin drenaje, sin agua potable en varias viviendas, sin seguridad y además sin el servicio de recolección de basura.

«También hay necesidad de agua porque esa del río no se puede tomar y hace mucho dijeron que iban a perforar un pozo pero  nunca se ha hecho nada».

«Nomás es de que llueva recio y la luz se fue y apenas llega como a las once y en la tarde llega el agua y se va otra vez, ese es un problema que hemos tenido siempre».

«Ya tenemos como una semana sin luz, relampaguee o no se va… en las secas hace aire se va, ahorita en las aguas también se va. Les dice uno y dicen que van a venir pero no vienen».

«Pues lo principal es el agua, aquí no tenemos y tenemos que andarla buscando pues en otros lados con los que tienen pozos y tenemos que acarrearla del río para lavar y pues para tomar tenemos que comprar».

«De drenaje no tenemos nada… por ahí le corre uno al cerro. Lo mismo que para la basura, aquí no pasa. La gente que es viva por ahí la quema o la avienta al cauce del río y pues son puras enfermedades. Deben de mandarla (el camión recolector)».

La comunidad parece no hacer honor a su nombre, el abandono es tal que para los habitantes más jóvenes la única opción ha sido emigrar a zonas urbanas, dejando allí a una población inferior a las cien personas, en su mayoría de la tercera edad, quienes llegan a atribuir la lejanía y la poca presencia humana al olvido en el que la autoridad municipal los mantiene: sin obras de verdadero impacto, pues como compartimos ayer, un puente inconcluso y mal hecho fue lo  último que vieron llegar al lugar, mientras que el resto de sus necesidades persisten y las promesas incumplidas de los candidatos continúan llegando cada tres años.