El acoso escolar repunta en los países desarrollados tras el parón de la pandemia
Foto: Gobierno de Jalisco- Flickr | Archivo




París, Francia.

El incremento de los casos de acoso escolar o ciberacoso quedó frenado entre 2018 y 2022 en los países desarrollados, con menos interacciones por el confinamiento y el cierre de aulas, pero en los últimos años ha vuelto a repuntar, según un informe publicado este viernes por la OCDE.

OCDE revela grupos vulnerables y causas del acoso escolar

A partir de las conclusiones de diversos estudios, como el PISA, los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han elaborado un informe que indica que los alumnos varones, de origen inmigrante y medios socio-económicos acomodados son las principales víctimas del acoso escolar.

Los expertos consideran que ese factor puede traducir la mayor facilidad que tienen los alumnos de esos medios para detectar y denunciar los casos, frente a los de origen más modesto.

Otras causas del acoso pueden ser la percepción como diferentes por su apariencia física, discapacidad, orientación sexual, identidad de género u otras características minoritarias.

Pero el informe apunta también a que los alumnos de origen inmigrante en medios favorecidos pueden estar más expuestos al acoso escolar porque desafían los estereotipos predominantes que asocian el origen inmigrante con desventajas socioeconómicas o bajo rendimiento académico.

Pone como ejemplo un estudio publicado en Estados Unidos que indicaba que los estudiantes afroamericanos y latinoamericanos de familias acomodadas tenían más probabilidad de sufrir acoso escolar que sus compañeros de familias desfavorecidas porque rompían con la imagen étnico-racial vinculados a la pobreza.

El informe también señala que el nivel de casos de acoso escolar tiene que ver con el nivel socioeconómico de la propia escuela y de la homogeneidad de los alumnos de cada clase: Cuanto más diferente sea un alumno socioeconómicamente que sus compañeros, mayor riesgo tendrá de sufrir acoso.

La mayoría de los estudiantes se ha visto confrontado a situaciones que pueden asimilarse como acoso escolar, pero solo una minoría a hechos severos con consecuencias graves, señalan los expertos.

Evolución y medidas contra el acoso escolar según la OCDE

Los diferentes estudios mostraban un avance de los casos registrados de acoso escolar entre 2015 y 2018, antes de detenerse en 2018 en todos los países estudiados menos Dinamarca, un retroceso que se prolongó hasta 2022, cuando se ha vuelto a registrar un repunte.

Pese a todo, a nivel global, los casos de acoso van en incremento en la mayor parte de los países en el periodo estudiado, entre 2015 y 2022, aunque con particularidades nacionales.

Los autores apuntan al caso de Japón y Corea del Sur, que han registrado una caída de los casos constante desde 2015, coincidiendo con la introducción de medidas para evitarlo.

El estudio estima que el ciberacoso es menos común que el presencial, aunque señala que ambos suelen estar muy unidos. Un alumno que sufre acoso en las redes suele ser también víctima en las aulas.

Además, son también los grupos diferentes o identificados así, los que suelen sufrir el ciberacoso, tal y como ocurre en el acoso presencial.

El estudio señala que el acoso escolar afecta de forma diferente en función de la personalidad del alumno y considera que también el entorno familiar influye en la manera en la que puede hacerlo y en la manera de combatirlo.

Tener amistades positivas, sentirse aceptado por los compañeros y estar integrado en grupos protege contra la participación en el acoso escolar, mientras que el rechazo social y la afiliación con compañeros que lo sufren aumenta el riesgo tanto de provocarlo como de sufrirlo.

Los autores reconocen la complejidad de detectar y combatir el acoso escolar y apuestan por medidas combinadas, tanto de legislación nacional, como de normas específicas de cada centro y prácticas adecuadas en el seno de las familias.

Medidas específicas en el seno de los grupos de riesgo suelen traducirse en una mejora de los comportamientos de los mismos, además de la formación del profesorado y la concienciación de los alumnos para que denuncien cuando presencien actos de acoso.

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