Huertos familiares
Fotografía: Rodolfo González Figueroa
Autlán de Navarro, Jalisco. 

Para recobrar la soberanía alimentaria, combatir el comercio externo de productos agrícolas y cultivar de una manera sostenible y saludable, en Autlán se realiza una serie de talleres itinerantes sobre huertos familiares.

Rodolfo González Figueroa, quien es ingeniero en recursos naturales y agropecuarios, será el encargado de impartir este taller con el respaldo de años de experiencia en la producción de alimentos a pequeña escala, y en coordinación con el gimnasio Fitness Hills.

La iniciativa, que ya se trabaja en otros municipios de la región, surge ante la necesidad de combatir los problemas ambientales y de salud que trae consigo la agricultura intensiva, por lo que es urgente adoptar formas de cultivo tradicionales “que echen mano del conocimiento campesino y del aprovechamiento de los recursos locales”, destaca Rodolfo.

“Los circuitos locales de comercialización han sido invadidos por este mercado externo, que generalmente sus productos vienen de una producción industrial intensiva, con mucha dependencia a pesticidas y semillas híbridas (…) Estamos planteando hacer una agricultura a pequeña escala desde el conocimiento campesino, aprovechando recursos y bienes naturales locales”.

Otra problemática a combatir es la expansión de los monocultivos; el ingeniero lamenta que de las 20 mil hectáreas de tierras fértiles con las que cuenta el valle de Autlán, El Grullo y El Limón, apenas una mínima porción se utiliza para la producción de alimentos.

“Lo que se produce es azúcar, dióxido de carbono, contaminación de mantos freáticos, enfermedad en la gente, diabetes. Ante la pandemia que se padece y ante un sistema inmunológico social cada vez en mayor degeneración, pues urge rescatar, por un lado la alimentación local y por otro, rescatar la soberanía alimentaria, volver a diversificar la producción de alimentos”.  

Por la pérdida de la diversidad en la producción local, la población ha caído en una dependencia alimentaria que genera un declive de la salud, por lo que es necesario generar procesos familiares que modifiquen el actual sistema, “nocivo para la vida, el suelo, el aire, la fauna y la sociedad”, señala González Figueroa.

Esta práctica además de resaltar la importancia de la tierra y de los alimentos, permite espacios más sanos, pues solo el 24 % de los habitantes en ciudades mexicanas cuenta con un área verde a menos de 500 metros de su hogar, según las últimas cifras de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

El taller arrancó este martes en las instalaciones del Fitness Hill, con una duración de 4 horas, en el que se explicó la importancia de los huertos familiares, implementación de semillas nativas y preparación de suelo.

El Grullo; un caso de éxito 

El municipio de El Grullo es uno de los casos de éxito en la producción a pequeña escala; desde junio se han realizado 12 talleres y se está pensando en montar un tianguis orgánico para comercializar la cosecha excedente de estos huertos familiares.

Gladiola Madera