Guadalajara, Jalisco.
En el Área Metropolitana de Guadalajara, la pregunta de las nuevas generaciones ya no es a qué edad te vas a independizar, sino si alguna vez podrás hacerlo de manera plena. Vivir solo en la ciudad ha pasado de ser un paso natural en la vida adulta a convertirse en un auténtico lujo.
Las rentas en zonas céntricas o cercanas a los principales centros universitarios de la capital jalisciense se disparan sin control, mientras que los salarios para los recién egresados se mantienen estancados o crecen a un ritmo imperceptible frente a la inflación.
“Los últimos resultados de la ENOE nos dan para saber que 26.9 millones de personas están trabajando en el sector informal y 32.6 millones están en el sector formal. Entonces, estamos hablando de que la economía informal está creciendo año con año. Durante la pandemia de Covid-19 creció mucho más”.
“Más o menos 75% de la población que está trabajando según esta misma encuesta gana dos salarios mínimos o menos. Y si sacamos los números de eso, como una familia hipotética de dos personas con ese ingreso, lo que les queda libre son casi 20 mil pesos al mes: son 19 mil 164”.
Esta profunda crisis estructural ha generado dinámicas de vida alternativas. Ante la imposibilidad de pagar rentas exorbitantes, las juventudes tapatías recurren a subsidios familiares o extensas redes de apoyo para simular una independencia a medias.
Este es el caso de Lía Sánchez Guevara, una joven de 24 años que ejerce como maestra de inglés. Su historia es un claro ejemplo de cómo el patrimonio de los padres es, muchas veces, el único salvavidas frente a la hostilidad del mercado inmobiliario.
“Yo vivo con mi novia y con mi hermana y mis seis gatos en una casa que es de mi mamá. No pagamos renta y siempre ha sido así, la verdad. Inicialmente esta casa era como para estudiantes, la rentaban para estudiantes que estuvieran ya sea en CUCSH o CUCEA, que son como los centros más cercanos”.
“El acuerdo con mi mamá es que pagamos servicios, cualquier mantenimiento que sea necesario, aunque si se nos atoran los gastos o o la verdad es un gasto muy muy pesado como, no sé, el SIAPA anual, ella sí va a aportar su parte”.
Lía destina cerca de 800 pesos al internet y cubre cuotas menores de luz y agua, gastos asumibles si consideramos que, según sus cálculos, un cuarto en su zona ronda los cinco mil pesos mensuales.
Sus ingresos, obtenidos impartiendo clases 16 horas a la semana los destina casi exclusivamente a sus gatos. Ella reconoce que, sin el apoyo económico que recibe de sus padres, tendría que agregar al menos 20 horas extra de trabajo a su semana, lo que colapsaría su estilo de vida.
De acuerdo con datos recientes del INEGI, en la generación nacida entre 1998 y 2007, el abandono escolar disminuyó considerablemente. Sin embargo, esta mayor preparación académica de los jóvenes no se traduce en una emancipación financiera temprana. Estudian más, pero las puertas del sector inmobiliario siguen cerradas.
Escolaridad y precariedad laboral limitan independencia
“En general este es un patrón que se está viendo en todo el mundo, donde la escolaridad ya no, y en realidad nunca representó una garantía de empleo de mejores condiciones.
Estadísticamente sí tiende y, de hecho, aún estadísticamente, las personas con mayor escolaridad sí tienden a tener mejores ingresos y condiciones de vida, pero cada vez vemos más cuestiones de subempleos; es decir, personas que a pesar de su escolaridad trabajan en empleos que requieren menos de lo que pueden ofrecer y vemos más precariedad laboral”.
El problema de independizarse no se limita a la cartera. Salir de casa conlleva un desgaste físico y una carga mental que pocas veces se discute públicamente. Sostener un hogar implica una gestión administrativa, compras y rutinas de limpieza que colisionan violentamente con jornadas laborales extenuantes y tiempos de traslado masivos.
Para quienes logran salir de casa sin un colchón financiero, la factura se cobra directamente en su salud mental y física.
“No puedes no tener vivienda. Bueno, puedes sobrevivir sin vivienda, pero mientras tengas algo que sacrificar, vas a sacrificar algo por un techo y, entonces, muchas personas se van a las periferias, viven hacinadas con cuatro, cinco, seis, siete personas en un espacio para dos. Se quedan a vivir jóvenes con sus familias; es decir, no se emancipan o no se independizan.
Entonces es un patrón predecible, pero sí, lo que está pasando es que el precio de la vivienda sigue aumentando y ya estamos en un estado de las cosas donde tres cuartas partes de la población ocupada no podrían pagar una vivienda en hipoteca aunque fuera a 20 años”.
Frente a este árido panorama, la narrativa del esfuerzo individual se desmorona a pedazos. Regresar a la casa de los padres, o decidir no salir de ella, ya no es visto por los jóvenes como un fracaso, sino como una decisión financieramente inteligente y necesaria para sobrevivir.
“-¿Qué tan difícil verías o en qué tanto tiempo crees independizarte, familia tal cual?
Creo que como tal, siendo realista, nunca va a suceder porque siempre me han apoyado mucho mis papás, sobre todo mi mamá, siempre está muy al pendiente porque pues es su casa. Obviamente quiere que no se vaya a los escombros. Entonces, ya sea para la casa, ella siempre me apoya y mucho”.
“Si se salieron de su casa por orgullo, pues que a veces no, a veces hay que tragarse ese orgullo. Sí está muy difícil, de plano. Ya nos ha pasado que nosotros nos pusimos un tiempo: si en seis meses no podíamos con la responsabilidad de vivir no por nuestra cuenta, pero sí solas, nos íbamos a regresar a casa de mis suegros y no fue así, pero pues sí estuvimos muchas veces a punto.
Entonces, si se salieron de su casa o si tuvieron que independizarse obligados, pues ahí sí ya no tengo nada que decir, pero si no, pues creo que está bien regresarse a su casa”.
- Independizarse en el Área Metropolitana de Guadalajara ha dejado de ser un rito de paso para convertirse en un privilegio altamente subsidiado. Mientras las políticas públicas de vivienda sigan ignorando la realidad salarial de los trabajadores, el nido vacío seguirá siendo una excepción y no la regla.
- Generación sin casa | Parte II: Ante la crisis de vivienda, la casa de los padres vuelve a ser refugio- 14 julio, 2026
- Generación sin casa | Parte I: Jóvenes prefieren quedarse en sus municipios: Guadalajara ya no compensa el costo de vivir- 13 julio, 2026
- Pese a la lluvia, el Fan Festival de Gdl se llena por partidos de cuartos de final- 12 julio, 2026
UDGTV
Radio UdeG























