
Guadalajara, Jalisco.
Él es Emilio Galindo. Un ejemplo del éxito al dedicar su vida entera al deporte.
A sus 90 primaveras, Emilio continúa demostrando que la superación y vencer tabús no tiene edad ni pretextos.
En su larga carrera como atleta, Emilio ha practicado tres deportes diferentes. Y en cada disciplina ha representado a México a nivel internacional.
En 1950, cuando tenía 17 años, recibió su primera oportunidad como seleccionado nacional en el voleibol de sala. Y sólo 4 años después fue campeón centroamericano. Un año más tarde fue subcampeón panamericano.
Tiempo después, Emilio apostó por otra disciplina: el boliche, en el cual perfeccionó su técnica a lo largo de 62 años, tiempo durante el cual fue monarca nacional y participó en tres mundiales con la playera tricolor.
Pero Emilio no se conformó con eso, y después se convirtió en una de las cartas fuertes de México en la categoría Master, en la que es monarca nacional y centroamericano en lanzamiento de bala, disco y jabalina.
Esta historia de pasión por el deporte es poco usual, pero completamente inspiradora. Cuando le preguntamos cuál cree que ha sido su mejor momento en el deporte y si ha cumplido con todas sus metas, él respondió:
“Cuando oye uno el himno nacional, que estás fuera en otro país, que te subes al podio y tocan el himno nacional, ese es el momento más bonito, llegue, ha seleccionado nacional y a jugar mundiales y centroamericanos, estoy en el salón de la fama”, explicó Galindo.
Siempre dicen que hay que aprender de los mayores, y Emilio da un importante consejo a los jóvenes para que sean exitosos en el deporte. Y, de paso, nos revela en su opinión sobre quiénes son los únicos que se hacen ricos del deporte:
“Todo se basa en el presupuesto y se casan jóvenes, entonces ahí hay mucho problema para destacar en cualquier deporte, pero más que nada, yo siempre lo vi, fue siempre dinero y todos directivos que estaba en aquel entonces eran los únicos que se hacían ricos”, dijo Emilio.
El destacado atleta se ha impuesto a todo y demostrado que el límite es una barrera imaginaria. Así que, si usted es de aquellos que dejó el deporte porque alguna barrera se presentó en el camino, piense en Emilio Galindo, abra su mente y regrese a lo que más le apasiona, sin importar la edad para demostrar que el deporte y las medallas no tienen vigencia para nadie.
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