JOSÉ IGNACIO , Uruguay.
En un pueblo costero del este de Uruguay, turistas adinerados pasean por una concurrida feria de arte. Beben vino rosado local fresco y charlan sobre la floreciente escena creativa de esta zona "mágica".
Entre playas doradas del Atlántico aparentemente interminables y praderas onduladas donde las vacas superan en número a los residentes, este remoto rincón de Uruguay se ha convertido en un centro de arte, cultura y gastronomía.
- La bucólica zona alberga algunos de los principales museos de arte contemporáneo, galerías y festivales de cine y fotografía de Uruguay. La semana pasada el pueblo de José Ignacio fue sede de la décima edición de la feria internacional "Este Arte".
"Cuando empezamos, la mayoría de las personas con las que hablé pensaban que en Uruguay no se podía hacer algo así.
No somos como Argentina o Brasil. No habría suficientes compradores", señala la curadora de arte uruguaya Laura Bardier.
- Sin embargo, el evento atrae cada vez más a coleccionistas, algunos importantes y otros que están dando sus primeros pasos, con piezas que oscilan entre 300 y 2,5 millones de dólares, aunque la mayoría cuesta entre 20.000 y 50.000.
De visita desde Nueva York, el neurocirujano Rafael Ortiz y su esposa, la dentista pediátrica Emille Agait, adquirieron una obra de arte para su casa en los Hamptons, un lugar de moda veraniego con el que a menudo es comparado José Ignacio.
Agait dijo que "no puede esperar" para contarles a sus amigos coleccionistas de arte sobre José Ignacio. "Es sencillo, relajado, pero elegante y divertido. Todo el mundo es hermoso", enumeró efusivamente.
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