Parlamento Europeo aprueba crear centros de retorno de migrantes fuera del bloque
Foto por SEBASTIEN BOZON / AFP




Estrasburgo, Francia

Los legisladores europeos dieron este miércoles su visto bueno definitivo a unas normas migratorias más estrictas, que otorgarán a las autoridades poderes de detención mucho más amplios y permitirán la creación de centros de deportación fuera del bloque.

El voto tuvo lugar en un contexto de endurecimiento de la política migratoria de los gobiernos europeos ante los cambios al respecto en la opinión pública, que han impulsado los avances electorales de la extrema derecha en todo el continente.

La votación en la cámara de Estrasburgo, con un resultado de 418 a favor y 218 en contra, era uno de los últimos obstáculos para una reforma que ha avanzado sin dificultades a través del largo proceso legislativo de la UE.

La medida fue recibida con vítores por parlamentarios de derecha y extrema derecha, y con gritos de "vergüenza" por parte de la izquierda de la asamblea, lo que refleja las profundas divisiones en torno a un texto duramente criticado por organizaciones de derechos humanos.

"Este reglamento deja claro que somos nosotros, y no los traficantes, quienes decidimos quién puede quedarse en la Unión Europea y quién debe marcharse", afirmó Magnus Brunner, comisario europeo de Migración.

El texto permite, en particular, que los países abran "centros de retorno" fuera de las fronteras de la UE, a los que podría enviarse a los migrantes sin derecho a permanecer en el bloque.

Dinamarca, Austria, Grecia, Alemania, Países Bajos y otros ya han estado explorando posibilidades para establecer estos centros.

"Nuestro objetivo es concluir los primeros acuerdos para la creación de estas estructuras en 2026, de modo que puedan estar operativos en 2027", afirmó el domingo el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis.

Detalles confirmados sobre los centros de retorno

Además de los centros de retorno, las nuevas medidas establecen la obligación estricta para los migrantes sujetos a expulsión de abandonar el territorio y cooperar con las autoridades para ello.

Quienes no lo hagan, o quienes representen un riesgo para la seguridad o se consideren que podrían darse a la fuga, podrán ser detenidos hasta dos años.

Estas disposiciones han provocado la indignación de organizaciones de derechos humanos y de políticos de izquierda.

Maria Nyman, de la organización humanitaria católica Cáritas, advirtió que la medida corre el riesgo de "estigmatizar y criminalizar a los migrantes, alimentando la polarización en un momento en que nuestras sociedades necesitan urgentemente mayor cohesión".

Con las nuevas normas, las autoridades podrán registrar a nacionales de terceros países, sus viviendas u otros "lugares pertinentes", y confiscar pertenencias personales para garantizar la expulsión de migrantes en situación irregular.

Alessandro Zan, del grupo socialdemócrata S&D, calificó la reforma como "un capítulo oscuro para Europa".

"Abre la puerta a deportaciones forzosas, controles cada vez más invasivos al estilo del ICE de la era Trump, ya la normalización de la detención incluso de personas que no han cometido ningún delito",

afirmó, en referencia a las prácticas coercitivas de la agencia estadounidense de Inmigración y Aduanas bajo la presidencia de Donald Trump.

Reacciones y consecuencias de la reforma migratoria

Los defensores sostienen que los centros de retorno --que funcionarían como destino final o como centros de tránsito para expulsados-- podrían facilitar las repatriaciones y actuar como elemento disuasorio para potenciales migrantes irregulares.

Pero sus críticos cuestionan su eficacia, señalando los obstáculos que han enfrentado proyectos similares, y los comparan con "agujeros negros legales" que podrían dejar a los migrantes atrapados en un limbo con escasa supervisión.

  • La ley necesita ahora, para entrar en vigor, el visto bueno formal de los Estados miembros, que ya la respaldaron provisionalmente.