Ocotlán, Jalisco
Dicen que los fundadores de Jamay, Jalisco, crearon este pueblo con la intención de estar al pendiente del lago de Chapala, y desde entonces la actividad económica y recreativa también ha estado ligada al “mar chapálico”; hoy, un grupo de niños y adolescentes siguen observándolo y rescatando la práctica deportiva de la pesca.
Cuando el lago estaba rebosante, los niños se divertían en él, y también les gustaba pescar, así lo cuenta Francisco García, quien sonríe al recordar cómo brincaban las carpas y la gran variedad de peces que había:
“Estaba muy relacionada la pesca con los niños, ancianos, con toda clase de persona, nos íbamos a pescar con anzuelos, unos por la pobreza, otros porque les gustaba algún deporte, pero era una grandeza el estar en los canales llenos de carpa, la laguna salía hasta el arroyo y todos los niños pescábamos, los niños las atrapaban, algunos con canastas”.
El tiempo y la ambición de algunos hizo que el Lago disminuyera su nivel, que los peces y los pescadores deportivos fueron siendo cada vez menos; y los niños se comenzaron a alejar de los juegos sanos, y del contacto con la naturaleza, así lo relata el ciudadano Gerardo Castellanos:
“Antes se dedicaban a jugar canicas, trompos, valero, yo-yo, con troquitas de madera, deportes y juegos sanos, ahorita puro internet”.
Sin embargo, hay algunos pequeños jamaytecos, que hoy están recuperando la tradición de la pesca en el municipio, y el contacto con el mar chapálico, se les ve día tras día, untando la masa al anzuelo, lanzándolo, y observando el cuerpo de agua, el cual entienden y cuidan.
Son decenas de menores que persisten en la búsqueda de carpas y tilapias que hay en la Isla Xamayn, las cuales después de pescadas, devuelven al agua, porque quieren que no se terminen; así me cuenta Joel Pérez Núñez, pescador deportivo desde los siete años:
“Tengo desde los siete años, me arrimé con unos amigos desde chicos, y aquí me paso el tiempo. Hay gente que se dedica a la mariguana y todo eso, yo digo que mejor se vengan para acá, yo me siento mejor acá”.
Alan Eduardo de 14 años, es otro de estos menores que están encantados con estar ahí, todos los días, por lo que conoce como nadie el lugar y sus habitantes acuáticos, me dice que a las carpas no les gusta la música, por lo que pide no generar contaminación auditiva; dice con recelo que las personas no se deberían llevar los peces pequeños, y que deberían cuidar la Isla Xamayn, para que no se termine nunca la pesca.
También hablamos con el presidente de la mesa directiva del Club de Pesca Monster Fishing Jalisco, Ángel Ismael Galán Hernández, quien nos dice que hay niños que han enseñado a pescar aquí en la Isla Xamayn, y se han alejado de los vicios:
“Se dedicaban nada más a andar en la calle, en pura calle, entonces comenzamos a enseñarlos a pescar y estos niños se retiraron de la calle, inclusive, comenzaron a hacer grupos entre ellos para hacer competencias”.
El sol del 25 de abril comienza a morir, pero ahí, entre los arbustos y el cantar de las ranas, hay algunos niños que están descubriendo en el Lago de Chapala, lo que algunos mayores han olvidado.
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