Fotografía: Ignacio Pérez Vega.
Guadalajara, Jalisco.

El río Blanco alguna vez tuvo agua limpia. Eso fue hace más de 30 años, según recuerdan los pobladores de San Isidro, localidad en la que el afluente lleva hoy agua residual que arrojan decenas de fraccionamientos situados en el valle de Tesistán.

El torrente de agua forma la cascada Cola de Caballo, una caída de agua de 140 metros que luce imponente a la vista, en el paisaje de la barranca. Sin embargo, esa cascada hoy es agua sucia, espumas blancas, donde ya no hay peces.

Araceli Lizama recordó que en su niñez ella se bañaba en el río Blanco, localizado en la carretera a Saltillo, a la altura del kilómetro 16.

“Sí, todavía a mi me tocó lavar ahí, bañarme. Había también muchísimo pescado donde también se consumía. Sí, si me tocó verlo limpio. Al verlo hoy contaminado, me provoca coraje, porque era una fuente de ingreso económico para todos los pobladores, porque de ahí se mantenía el riego, aparte había muchísimos nacimientos de agua, de la cual se sustentaban muchísimas viviendas y hoy se contaminaron también los manantiales y ahora, gracias a eso, todos batallamos por el agua”, expresó.

Habitantes de Guadalajara acudían los fines de semana a bañarse al río Blanco, hacían días de campo y consumían alimentos que vendían los lugareños. Hoy ya no va nadie.

María de la Luz Camarena, vecina de San Isidro, también es testigo de que el río Blanco llevaba agua limpia. Los colonos han hecho peticiones al Ayuntamiento de Zapopan para que vigilen que no se descarguen aguas negras río arriba, pero nada ha sucedido.

“¿Qué nos genera?, pura contaminación, olores fétidos que no soporta uno en la noche cuando está dormido uno. De estar dormido se despierta uno, como si fuera drenaje. Siempre se han hecho peticiones de apoyo. Incluso, anduvimos con unos ambientalistas, llevamos oficios cuando estuvo de presidente Pablo Lemus y tampoco hubo respuesta sobre eso”, apuntó.

Los Pueblos de la Barranca del Río Santiago han señalado la contaminación de los ríos de Zapopan. El basurero de Picachos arroja lixiviados al río Milpillas y los fraccionamientos impactan con sus aguas al río Blanco, expresó José Casillas, vocero de la agrupación y habitante de Ixcatán.

“Ya aquí, ya casi al llegar al kilómetro 15 de la carretera a Saltillo, en San Isidro, da una vuelta rara el río para hacer esta Cola de Caballo, que es hermosa, aún así (contaminado), sigue siendo el río Blanco un río vivo que puede todavía salvarse, tan solo con que lo dejemos en paz ¿no?, que no le tiremos contaminantes. Ya al final, el río hace contacto con el poblado Ex Hacienda de Lazo, ese es el recorrido de este río y tiene mucha importancia la cuenca para la conservación de muchas especies nativas en la zona”, indicó.

Los vecinos de San Isidro poblado y los Pueblos de la Barranca en su conjunto le exigen al Ayuntamiento de Zapopan, al gobierno de Jalisco y al gobierno federal, que hagan algo por sanear el río Blanco y por rescatar un paseo que atraía a turistas que llegaban a observar la caída del agua de la cascada de la Cola de Caballo.

Ignacio Pérez Vega

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