El largo colapso del SIAPA: la historia detrás del agua que hoy indigna a Guadalajara
Foto: Isaura López Villalobos | Archivo




Guadalajara, Jalisco 

“He dado la indicación de relevar al ingeniero Antonio Juárez Trueba como director general del SIAPA y he designado al ingeniero Ismael Jáuregui Castañeda como nuevo titular de dicha dependencia.

Ismael Jáuregui es un profesional técnico y alguien de toda mi confianza, con probada en proyectos estratégicos desde la Dirección de Obras Públicas del municipio de Zapopan, a quien conozco y con quien he trabajado desde hace más de 10 años”.

Para entender la crisis del agua turbia, con malos olores y reportes de contaminantes que hoy afecta a miles de habitantes de Guadalajara, hay que remontarse décadas atrás. Porque no comenzó en 2026.

El problema tiene origen en la instalación del corredor industrial de El Salto y la contaminación del Río Santiago, que pasó de ser un afluente lleno de vida a un cauce con espuma, malos olores y graves afectaciones ambientales y de salud.

Con el crecimiento de la ciudad nació el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), concebido para garantizar agua potable mediante una gestión técnica de los municipios metropolitanos. Sin embargo, esa lógica cambió cuando el entonces gobernador Emilio González Márquez comenzó a politizar el organismo.

Fue él quien nombró a Rodolfo Ocampo Velázquez como director y colocó a su hermano, Samuel González Márquez, al frente del área de Saneamiento. En 2008, Ocampo obtuvo un crédito de mil 200 millones de pesos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el programa "Todos con Agua", que terminó convertido en un fracaso, pues se instalaron tuberías que no conectaban con ninguna fuente de abastecimiento.

La malversación de 120 millones de pesos de ese financiamiento para gasto corriente llevó posteriormente a Ocampo a prisión durante tres años. Después, las administraciones priistas intentaron desaparecer el SIAPA para crear "Metroagua", un proyecto que nunca prosperó.

Con Aristóteles Sandoval llegó la estatización del organismo, pero la dirección quedó en manos de Francisco Ayón López, quien simultáneamente era secretario de Educación y titular del IPEJAL. Durante ese periodo el SIAPA acumuló una nueva deuda de 800 millones de pesos para obras contra inundaciones y comenzaron los primeros tandeos de agua por estiaje.

La administración de Enrique Alfaro agravó el deterioro. Bajo la dirección de Carlos Enrique Torres Lugo prácticamente desapareció la comunicación institucional, se suspendieron los mantenimientos anuales del Acueducto Chapala-Guadalajara con el argumento de la pandemia y se ejecutaron obras como el colector pluvial de San Carlos, que mostró fallas desde las primeras lluvias.

Hoy, el gobierno de Pablo Lemus estima que rescatar al SIAPA requerirá más de 25 mil millones de pesos. La cifra resume décadas de decisiones políticas, endeudamiento, proyectos fallidos y abandono de la infraestructura.

  • La crisis del agua no apareció de un día para otro: es el resultado de convertir al organismo encargado del recurso más importante de la ciudad en un espacio de cuotas políticas, mientras las tuberías envejecían y los problemas seguían acumulándose.

Y, sin embargo, la promesa está hecha:

“El nuevo director llega con una tarea crucial: implementar acciones inmediatas para atender el grave problema de calidad y de escasez de agua que están viviendo las y los habitantes de decenas de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara”.