El Salvador enfrenta la incertidumbre económica, tras derrotar a las pandillas
Foto por RUDY QUIROZ / AFP




San Salvador, El Salvador

Pocos salvadoreños dudan de que la seguridad es el mayor logro del gobierno de Nayib Bukele, que sometió a las pandillas. Pero ahora temen por el futuro económico y las medidas de ajuste que aplica el presidente como "medicina amarga".

Lilian Hernández ya probó de esa medicina. Como miles de empleados públicos fue despedida tras un plan pactado por el gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2024 para recibir financiamiento hasta por 1.400 millones de dólares.

"La medicina amarga ha sido para la clase trabajadora", dice a AFP esta psicóloga de 59 años, al citar la etiqueta de Bukele para las medidas destinadas, entre otros, a reducir una deuda de 90% del PIB.

Su plaza en una entidad de protección a la mujer fue recortada en 2024, y ante la dificultad de hallar empleo, anticipó su jubilación. Con los 432 dólares que recibe, poco más de un salario mínimo, viven ella y su madre con alzheimer.

Sin cifras oficiales, economistas estiman que unos 15.000 empleados estatales fueron despedidos desde 2024 en este país de 6 millones de habitantes.

Pero los sindicatos aseguran que son unos 47.000 desde 2019, cuando Bukele asumió con promesas fallidas como incorporar el Bitcóin a la economía dolarizada.

Para Hernández, la gestión económica del mandatario derechista es "nefasta", pues debe lidiar además con un costo de vida en alza desde mediados de 2025.

  • En junio la inflación interanual subió a 2,76%, mientras la canasta básica ronda los 260 dólares mensuales.

Seguridad y popularidad del gobierno de Bukele

Bukele goza de una popularidad de más de 80% por la "guerra" antipandillas que hizo que su país pasara de ser uno los más violentos del mundo a tener el año pasado una tasa de 1,3 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Sobre ese éxito, ensombrecido por denuncias de graves violaciones de derechos humanos, y tras concentrar todos los poderes bajo un régimen de excepción, el publicista de 45 años buscará un tercer mandato en febrero.

El clima de seguridad impulsa especialmente la actividad comercial, antaño castigada por las extorsiones.

Bares y restaurantes devolvieron la vida a amplios sectores de San Salvador, como La Cima. De un puñado de negocios, esta popular colonia pasó a tener una vasta oferta de servicios.

Pero aunque siete de cada diez salvadoreños destaca la seguridad como lo más positivo del país, esa misma proporción señala la situación económica como el principal problema, según un reciente estudio de la Universidad Centroamericana.

Impacto económico y perspectivas de ajuste fiscal

La economía salvadoreña es de las que menos crece en Centroamérica (3,9% en 2025) y este año -según el grupo financiero Cibest- podría desacelerarse hasta 2,9% por una menor demanda de los hogares.

"Ha habido un avance en seguridad, pero un desmejoramiento económico. Es imposible vivir del salario mínimo", señala a AFP Miguel Hernández, transportista de 35 años, quien rechaza que Bukele sea reelegido hasta 2033.

El aumento de precios en este país con 30% de pobreza cambió los hábitos de personas como Isabel García, pensionada de 63 años, que ahora compra "menos carne y pollo".

Para paliar esa situación, el gobierno creó una red de agromercados subsidiados. 

"Aquí el dinero rinde porque se compra a precios razonables", atestigua Susana Alvarado en el mercado Mejicanos.

A la par del ajuste, Bukele apuesta a la construcción y el turismo. Ambos avanzaron 24% y 10% en 2025, respectivamente.

El reto es tener un "círculo virtuoso" en diferentes áreas beneficiadas por la seguridad, declaró a AFP la ministra de Turismo, Morena Valdez, que espera que su sector crezca 14% este año.

Para el expresidente del Banco Central de Reserva (BCR) Carlos Acevedo, la seguridad "no es suficiente" y hace falta aumentar la inversión extranjera, que en 2025 totalizó 764 millones de dólares, la más baja de la región, según la Cepal.

Es posible que, de ser reelegido, Bukele realice un "ajuste fiscal poderoso" para reducir aun más el déficit, advierte el economista César Villalona.

Aliado del presidente Donald Trump, el gobierno de Bukele acordó en enero pasado con Washington abrir el mercado salvadoreño a productos estadounidenses a cambio de un recorte de aranceles.

Y aunque no hay anuncios de inversión de su principal socio, las remesas de los migrantes salvadoreños siguen representando una cuarta parte del PIB, pese a las deportaciones masivas.

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