De la alegría a la tragedia: el día que cambió la vida de una migrante haitiana en Panamá
Fotografía del 8 de febrero de 2026 que muestra a Destina Dosiere posando durante una entrevista con EFE en David (Panamá). EFE/ Marcelino Rosario




David, Panamá.

"Aquel 15 de febrero de 2023 me recuerda muchas cosas. Me recuerda el día que casi pierdo mi vida; me recuerda el día que perdí a mi amigo, quien me ayudó mucho en el camino para salir de la selva del Darién”.

Destina Dosiere, una haitiana de 49 años, evoca así el accidente de autobús en el que murieron 37 migrantes y dos panameños en el norte de Panamá, la peor tragedia de este tipo en la nación centroamericana.

Accidente de autobús migrantes en Chiriquí: cifras y contexto

En la madrugada de aquel día el 'sueño americano' de 66 migrantes de siete nacionalidades (Ecuador, Haití, Brasil, Cuba, Colombia, Venezuela y Camerún) se frustró, cuando el bus en el que viajaban perdió el control y se precipitó en una pequeña hondonada en Los Planes de Gualaca, una localidad de la provincia occidental de Chiriquí situada a unos 85 kilómetros de la frontera con Costa Rica.

Destina es una de las 27 personas sobrevivientes. Hoy, tras cuatro cirugías por una fractura de cadera muy grave, puede caminar, a veces sin bastón. Vive en el albergue católico La Medalla Milagrosa, situado David, la capital de Chiriquí, junto a su hijo Guty, quien hace una semana cumplió 14 años.

Guty también sobrevivió. No sufrió heridas graves y estudia en una escuela en David. Ambos reciben ayuda de familiares de Destina que viven fuera de Haití.

De la alegría a la tragedia

Sentada en una silla, Destina recuerda en una conversación con EFE que, al salir de la selva del Darién, la peligrosa frontera natural entre Panamá y Colombia, todo era felicidad. El grupo de diez personas, agrupadas en tres familias que viajaban juntas, había logrado cruzar con vida.

“Todos estábamos felices para continuar el camino del sueño americano. El día que subimos al bus estábamos muy felices por seguir. Estábamos contando los días para llegar hasta México y todo estaba bien. Recuerdo que mi hijo venía durmiendo en mis piernas. No noté nada extraño”, relata.

Dice que ella también se quedó dormida. Solo escuchó el grito de una mujer haitiana que parecía asustada. Pensó que no era nada, que tal vez el bus pasaba por un camino difícil.

“Sentí que el bus iba como escalando y escalando. Después de eso, no recuerdo más nada. Desperté en el piso, en el lugar del accidente, sin dolor.

Cuando intenté levantarme me di cuenta de que estaba grave: no podía moverme, no sentía la parte baja de mi cuerpo. Entonces comenzó el dolor. Pedí ayuda y escuché a mucha gente gritando, pidiendo socorro”, afirma.

Meses hospitalizada y una recuperación milagrosa

Destina recuerda que a su hijo no le había pasado nada grave, puesto que lo vio caminar hacia ella y preguntarle si estaba bien, a lo que ella respondió, pese a todo, que sí.

Después de eso, despertó, ya estaba en el hospital, con un fijador externo tras ser operada por una fractura de libro abierto grado tres en la pelvis. Todo indicaba que nunca volvería a caminar.

“‘Destina, tú eres un milagro de Dios’”, le dijo el médico cuando tras varios meses hospitalizada comenzó a tener movilidad, recuerda esta haitiana.

"Esto no ha sido fácil. Es una vida nueva, una vida que nunca pensé vivir. Pasé mucho tiempo en el hospital, como cinco meses, y después llegué a este albergue de la Medalla Milagrosa. Nunca pensé que me iba a quedar tanto tiempo” en Panamá, cuenta a EFE.

Una vida que quedó atrás

Antes del viaje, Destina había salido de Ecuador, donde nació Guty hacia Brasil, donde vivió diez años, en los que trabajó en una empresa dedicada al enlatado de atún y sardina, y luego abrió su propio negocio de pasteles y empanadas.

Su viaje hacia Norteamérica tenía un propósito: emprender y levantar un negocio propio, pues le gusta la repostería y hacer pan. Lo haría con su amigo, quien murió en el accidente del autobús.

  • Durante los cinco meses que pasó inmóvil en el hospital, su único deseo era caminar. Hoy, su anhelo es reunirse con su familia y volver a empezar.