Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en el sur de México exigieron este domingo una reunión con el presidente Enrique Peña Nieto y una nueva investigación, tras conocerse el informe de una pesquisa independiente que desmiente la versión oficial del crimen.

Que Peña Nieto “nos dé la cara directamente porque a sus representantes ya no podemos seguir creyéndoles”, dijo en conferencia de prensa Emiliano Navarrete, padre de uno los estudiantes desaparecidos hace casi un año.

Esto fue “un crimen de Estado y el Estado tiene que pagar las consecuencias de sus mentiras, de sus errores”, dijo de su lado Felipe de la Cruz, vocero de los padres, al pedir que la fiscalía incluya en sus investigaciones el informe presentado este domingo por expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Este informe independiente echa por tierra la conclusión oficial sobre este caso, según la cual los estudiantes de la escuela de maestros rurales de Ayotzinapa (Guerrero, sur) fueron atacados por sicarios y policías en la cercana Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014.

Según esta versión, los policías habrían entregado a los jóvenes a un grupo narcotraficante que los asesinó por supuestamente confundirlos con miembros de un grupo rival.

Los padres, que durante meses han clamado su desconfianza ante las conclusiones oficiales, dijeron este domingo que eran “humildes, pero no pendejos”.

Los familiares de los jóvenes desaparecidos quieren que la reunión con el presidente tenga lugar antes del jueves y que estén presentes los expertos independientes, a quienes piden se les extienda el permiso para seguir investigando en México hasta que se conozca el paradero de los chicos.

Peña Nieto, quien se reunió con los padres en octubre del año pasado, “mintió, y mintió su gabinete de seguridad e hizo que vivamos un tiempo de tormento psicológico y emocional”, denunció De la Cruz.

Los padres piden que se investigue al exfiscal general, Jesús Murillo Karam, y a miembros del gabinete de seguridad por “vicios” en el proceso y “destrucción de pruebas”. También quieren que se determine qué papel tuvieron el Ejército y policías federales en el caso.

El gobierno mexicano “no sólo está mintiendo a los padres de los 43, está mintiendo a todo México (…) Vamos a exigir rotundamente que nos entreguen a los hijos, ahora estamos con más fuerza (más certeza) de que están vivos”, dijo Mario César González, otro padre.

A dos semanas de que se cumpla un año de este crimen que conmocionó al mundo y golpeó al gobierno de Peña Nieto, los padres de los estudiantes dijeron que harán un ayuno de 43 horas antes de encabezar una nueva marcha multitudinaria el 26 de octubre para pedir justicia.

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