Una multitudinaria manifestación para recordar este viernes a estudiantes masacrados en 1968 en México concluyó en un enfrentamiento entre grupos de encapuchados y policías frente al Palacio Nacional en la emblemática Plaza del Zócalo en la capital mexicana.

Varios miles de personas participaban en un mitín en el Zócalo cuando grupos de personas con el rostro cubierto, identificados como “anarquistas”, empezaron a lanzar objetos diversos, piedras y bombas incendiarias contra policías federales que resguardan el Palacio Nacional, sede del poder Ejecutivo mexicano.

Tres personas fueron detenidas por estos disturbios, informó la alcaldía de la capital al precisar por otro lado que un número indeterminado de personas fueron atendidas por personal médico por problemas leves.

Los encapuchados, unos 300 distribuidos en pequeños grupos, prendieron fuego en las cercanías de una de las puertas de madera del Palacio Nacional, localizado en uno de los costados del Zócalo, lo que condujo a un nutrido despliegue de policías federales.

Los uniformados avanzaban en línea con sus escudos para repeler a los encapuchados y otros lanzaban gases lacrimógenos, mientras que el grueso de los manifestantes se mantenía al margen de los disturbios y con un altavoz se llamaba a la calma.

“No se estresen, no corran, váyanse en orden”, decía un hombre con un micrófono mientras numerosas personas salían corriendo y otras trataban de protegerse de los gases tapándose la boca y la nariz con sus ropas.

Los policías federales fueron desplegaron por cientos sobre parte del Zócalo para dispersar a los encapuchados que no cesaban de lanzarles objetos, incluso partes del pavimento que arrancaron con picos.

“Respetamos sus derechos humanos y su derecho a expresarse siempre y cuando respeten el orden público”, proclamó por su parte un policía con un altavoz en medio de los disturbios, que se prolongaron por más de una hora.

Luego de que los federales consiguieron dispersar del Zócalo a los encapuchados, antimotines de la policía de Ciudad de México armados con escudos intervinieron en calles aledañas para terminar de replegarlos hacia una amplia avenida a un costado del Palacio de las Bellas Artes, donde finalmente paulatinamente se dispersó la protesta.

La marcha comenzó alrededor de las 17H00 horas locales (22H00 GMT) en el barrio de Tlatelolco con más de 15.000 personas, en su mayoría estudiantes, y transcurrió incidentes hasta arribar al Zócalo, donde se tenía previsto un mitin, mismo que no se realizó por los disturbios.

Esta manifestación recordó a los estudiantes caídos el 2 de octubre de 1968, a 10 días de los Juegos Olímpicos, en una intervención militar cuando los jóvenes realizaban un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco, en reclamo de una apertura democrática en México, entre otros pedidos. 

Según la versión oficial, unos 40 estudiantes murieron en la Plaza de las Tres Culturas aunque organizaciones civiles sostienen que la cifra fue superior. 

La matanza quedó impune pese a reclamos e intentos en tribunales para juzgar a Luis Echeverría, entonces ministro de Gobernación (Interior) y que después fue presidente entre 1970 y 1976. 

En esta marcha del viernes también se protestó por la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal de maestros de Ayotzinapa, en septiembre de 2014 en Guerrero (sur).

Los 43 estudiantes desaparecieron la noche del 26 de septiembre luego de que tomaron por la fuerza autobuses de pasajeros para sus movilizaciones políticas, entre ellas la marcha del 2 de octubre en la capital.

Los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron atacados la noche del 26 de septiembre de 2014 por policías de Iguala (sur) y entregados a integrantes del crimen organizado, que, según la versión oficial, los habrían asesinado e incinerado.

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