Por: Marco J. Gallardo

30 de marzo del 2022.- La geometría del cuerpo humano es, o podría ser, lo que Laura Martínez Ayala utiliza para desprender el rol social que se le ha impuesto a nuestra especie. Ya que en su coreografía, “Estudio sobre la línea”, los interpretes renuncian a los movimientos rutinarios para experimentar con figuras que, a lo largo de la pieza, van complejizando su estructura.

Para la coreógrafa, y matemática de profesión, la pieza presentada este martes 29 de marzo en el teatro José Rosas Moreno, es un ensayo de lo que pueden hacer 4 cuerpos en un escenario dividido por una línea.

“El estudio sobre la línea es un tratado sobre qué sucede en la interacción de cuatro cuerpos en el espacio y una línea que atraviese el espacio escénico. A partir de ahí empieza la exploración en la búsqueda de arquitecturas diferentes, a partir del encuentro del cuerpo con la línea (…) Yo soy matemática de formación, en licenciatura, entonces siempre me ha apasionado mucho el reflexionar la abstracción del espacio: ¿cómo una ecuación puede definir la línea?, ¿cómo una ecuación puede definir en qué punto te encuentras?. Entonces, esta pieza está muy enfocada a trabajar sobre eso, sobre cómo el cuerpo interactúa y cómo invitar al público a contemplar el espacio de manera diferente, y cómo se construyen arquitecturas a partir de cosas aparentemente sencillas”.

Lo “básico” de la escenografía, como la califica Laura Martínez, advierte al público que lo que verá no es una coreografía de narrativa redondeada, donde se puede sobreentender el principio y el final, sino que se muestra solo como uno de los infinitos escenarios en los que el cuerpo humano puede desenvolverse.

“Estudié matemáticas, y en algún momento hay una parte de las matemáticas que se llama topología, que es como una geometría elástica, donde los centímetros pueden alargarse, las dimensiones se vuelven otras. Entonces, experimentar con una línea que se elonga y que puede hacer profundidades diferentes como si no fuera una cosa rígida, hace que el espacio realmente se mueva sin necesidad de cosas muy periféricas, muy superficiales. Creo que de ser algo muy básico se pueden encontrar cosas que, por lo menos para mí, en este caso, son profundas”, precisa.

La coreógrafa señala que la música que acompaña la pieza, también invita a la reflexión, intencionalidad que menciona haber trabajado con antelación con el compositor.

“La música es compuesta para esta pieza. Normalmente trabajamos con un compositor que es parte del equipo de nosotros. Él y yo tenemos varias piezas co-creadas, y es fundamental porque los motivos y las respuestas, las preguntas que yo les hacía a los intérpretes, a los bailarines, se las hacía a él y entonces él respondía desde su disciplina. Eso es muy enriquecedor porque puede focalizar muchas cosas y puede hacer todo más emotivo al darle más color a lo que propones”, agrega.

Laura Martinez Ayala recuerda que La pieza presentada en los últimos días del Festival Cultural de Marzo, estará llegando a diversos foros y teatros del país, así como al extranjero siendo Nueva York una de las paradas.

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